El papa Francisco envió un video-mensaje en español al Super Bowl, la final del campeonato profesional de fútbol americano, en el que augura que ese evento pueda ser "una señal de paz, amistad y solidaridad para el mundo".
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En medio de polémicas y tensiones tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, Jorge Mario Bergoglio grabó su mensaje en su lengua madre, que es también el idioma que millones de latinos emigrados hablan en Estados Unidos, confirmando así su llamado a favor de "una cultura del encuentro y un mundo de paz".
Es la primera vez en la historia que un Pontífice realiza un mensaje de este tipo para el Super Bowl, el evento deportivo más importante de los Estados Unidos, además de ser el acontecimiento TV más seguido del año en EEUU y uno de los más difundidos en el mundo.
La iniciativa pone en evidencia la estatura del Papa como líder global y su gran popularidad. Habrá que ver ahora cuales serán las reacciones en los Estados Unidos, donde los proyectos y medidas tomadas por Trump, como el murallón ante-migrantes en la frontera con México, contrastan con las acciones tomadas por el jefe de la Iglesia católica mundial.
"Los grandes eventos deportivos como el Super Bowl son altamente simbólicos y demuestran que es posible construir una cultura de encuentro en un mundo de paz. Formar parte de actividades deportivas nos permite ir más allá de nuestra visión personal de la vida -y en modo sano- nos hace aprender el significado del sacrificio, crecer en el respecto y fidelidad de las reglas", dijo el pontífice en su mensaje difundido pocas horas antes de la final del campeonato fútbol que se disputa en Houston.
"Que el Super Bowl de este año pueda ser una señal de paz, amistad y solidaridad para el mundo. Gracias", finalizó el video. En el Angelus de hoy en el Vaticano el Papa recordó por otra parte que "toda vida es sagrada", ya sea la "del niño que está por nacer o la de la persona cercana a morir".
En coincidencia con la celebración este domingo en Italia de la Jornada de la Vida, el pontífice recibió a los obispos de la Península, a quienes se unió "en el desear una valiente acción educativa en favor de la vida como respuesta lógica al descarte y a la caída demográfica".
"Estamos cerca y junto rezamos por los niños que están en peligro de interrupción del embarazo, como también de las personas que están en el fin de la vida; cada vida -precisó- es sagrada para que nadie sea dejado solo y el amor defienda el sentido de la vida".
"Recordemos las palabras de la Madre Teresa: 'La vida es belleza, admírala, la vida es vida, defiéndela", ya sea "con el niño que está por nacer, sea con la persona que está cerca de morir, cada vida es sagrada", concluyó Bergoglio.
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