Siete de las 20 cárceles bolivianas fueron escenario de una de las mayores protestas de presos de la historia de ese país, que reclaman la modificación de una ley de ejecución de penas.
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Los reclusos apelaron a todo tipo de medidas. Algunos se enterraron hasta el cuello (foto), algunos se cosieron la boca y otros se crucificaron con clavos de ocho centímetros en sus muñecas. De los 8.000 detenidos en cárceles bolivianas, 3.000 ya se plegaron a la huelga de hambre. Informate más
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