Un juez federal estadounidense, James Robertson, miembro del tribunal habilitado a autorizar las escuchas telefónicas, renunció en señal de protesta luego de conocerse la existencia de un programa del presidente George W. Bush para interceptaciones secretas.
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Lo informó hoy el Washington Post, según el cual para el magistrado, que formaba parte del Tribunal de Control de las Informaciones desde hace 11 años, la institución que "sucia" por éste escándalo.