Madrid (EFE,AFP,ANSA) -Los contactos que el « número dos» del gobierno regional de Cataluña, el independentista Josep Lluís Carod-Rovira, mantuvo recientemente con la dirección de ETA para hablar de una posible tregua, generaron ayer una tormenta política en España e incluso peticiones de que éste abandone su cargo.
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El propio Carod-Rovira admitió ayer, tras las revelaciones al respecto del diario español «ABC», que «a iniciativa de ETA» y en una fecha y lugar que no especificó mantuvo una reunión con dirigentes de la organización terrorista vasca, pero no «en nombre de ningún gobierno» sino como líder de la independentista Esquerra Republicana de Cataluña (ERC).
La noticia y su posterior confirmación por Carod-Rovira provocaron feroces críticas entre la clase política, y el jefe del gobierno español, José María Aznar, pidió su « inmediata salida» del Ejecutivo regional catalán, que preside el socialista Pasqual Maragall tras las elecciones autonómicas de noviembre pasado.
•Defensa
Carod-Rovira, cuya continuidad fue asegurada por Maragall, defendió la necesidad de diálogo con ETA (que en 30 años de lucha independentista en el País Vasco provocó más de 800 muertes), pero admitió la posibilidad de haber tenido un comportamiento « ingenuo». Aseguró que en ese encuentro con ETA no llegó a «ningún pacto, ningún acuerdo ni ninguna contraprestación, algo imposible porque no hablaba en nombre de ningún gobierno», y subrayó que defendió «una vía pacífica y democrática a la consecución de derechos nacionales para todos los pueblos del Estado español». El líder de ERC ya había mantenido en 2001 y 2002 contactos con dirigentes de la ahora ilegalizada Batasuna, considerada el brazo político de los terroristas. Esta crisis pone en cuestión la continuidad del pacto de gobierno en Cataluña entre los socialistas, ERC y la coalición izquierdista ICV, precisamente cuando España está inmersa en la precampaña para los comicios generales del próximo 14 de marzo.
En rueda de prensa, Aznar, quien consideró los contactos de Carod-Rovira con ETA de una «gravedad extraordinaria» y no «una anécdota ni una rareza», instó al secretario general y candidato a jefe de gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), José Luis Rodríguez Zapatero, a romper todo acuerdo con el líder independentista y su formación. Aznar dijo que espera que Carod se dirija a la Fiscalía, las Fuerzas de Seguridad responsables de la lucha antiterrorista o el juez de guardia para aportar «todos y cada uno de los datos que puedan servir de utilidad en la lucha antiterrorista», como quiénes lo ayudaron a establecer el contacto con la dirección de ETA, cómo llegó a esa situación y con quiénes se entrevistó.
Por su parte, Rodríguez Zapatero, puesto en un brete político, expresó su « absoluto rechazo y condena rotunda» a esa entrevista y aseguró que Maragall, quien no se ha pronunciado públicamente al respecto, desconocía el encuentro y está en desacuerdo con él.
Pese a que algunos dirigentes del PSOE como la portavoz socialista en el Parlamento Europeo, Rosa Diez, cuestionaron abiertamente que Carod-Rovira pueda seguir gobernando, Rodríguez Zapatero no se pronunció al respecto y se limitó a decir que todo lo que afecte al gabinete de Cataluña es algo que compete a la responsabilidad de Maragall.
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