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"Vamos a tener que reubicar a esas personas en algún lugar lo más pronto posible", dijo la gobernadora en una conferencia de prensa.
"Es descorazonador", dijo Blanco sin ocultar su voz quebrada por la emoción debido a la devastación causada por el ciclón, que a su paso por Luisiana, Misisipi, Alabama y Florida ha dejado cerca de 70 muertos, aunque se teme que puedan ser muchos más.
"Nueva Orleans está devastada. Tendrá que realizarse una reconstrucción total en algunos sectores. La red de comunicaciones está totalmente perdida", dijo la gobernadora.
"El 80 por ciento de la ciudad está bajo las aguas y la situación se está rápidamente deteriorando", señaló.
Blanco indicó que "mucha gente ha perdido la vida. No tenemos idea de cuántos, porque las tareas están concentradas en salvar a aquellos que han sobrevivido", dijo.
Uno de los centros de refugiados que tendrá que ser desalojado en las próximas horas es el "Superdome", el estado cubierto de la ciudad, donde en estos momentos hay unas 20.000 personas que no pudieron ser evacuadas ante la llegada del huracán.
"Las condiciones en el 'Superdome' son muy difíciles. No hay aire acondicionado ni electricidad", dijo en la rueda de prensa ofrecida junto a las principales autoridades de los organismos de asistencia llegadas a Nueva Orleans a colaborar en las labores de ayuda.
Ese estadio, con capacidad para 70.000 espectadores, es principalmente escenario de los campeonatos de fútbol americano, y los asistentes disfrutan de aire acondicionado todo el año.
La mayor parte de la población metropolitana de Nueva Orleans, alrededor de 1,3 millones de personas, huyó o fue evacuada de la ciudad el domingo ante la proximidad del huracán.
Blanco también señaló que debido a que se abrió una brecha en uno de los diques erigidos para proteger a la ciudad, que está bajo el nivel del mar, Nueva Orleans sigue anegándose pese a que ha dejado de llover.
La gobernadora habló con los periodistas en momentos en que los medios locales de información aseguraban que se han militarizado algunos sectores para evitar que se repitan los saqueos.
La decisión implica que la Guardia Nacional asume el control total de la seguridad de la ciudad, por encima de las autoridades civiles, según las fuentes.
Entre tanto, agentes de la policía y de la Guardia Nacional patrullan armados las principales calles del centro para evitar el saqueo de establecimientos públicos y viviendas vacías.
Uno de los puntos más afectados es la zona histórica, inundada por las aguas del vecino lago Ponchartrain, a causa de las grietas surgidas en uno de los diques de contención.
"El agua está subiendo tan rápido que no puedo ni describirlo", declaró a la cadena de televisión CNN la vicepresidenta del Centro Médico de la Universidad Tulane, Karen Troyer-Caraway.
Según la emisora de televisión WWL-TV, una grieta de unos 60 metros de largo en un canal de la Calle 17 estaba dejando pasar agua del Lago a la ciudad, y los equipos de emergencia no han encontrado todavía la manera de contener la fuga.
"El agua va a seguir saliendo hasta que llegue al nivel del lago. No sé qué van a hacer (los socorristas), dijo la teniente de policía, Julie Wilson, a la misma cadena de televisión.



