28 de mayo 2007 - 00:00

"Estamos en una dictadura"

Marcel Granier es el presidente de las empresas 1BC, el grupo al que pertenece «Radio Caracas Televisión» (RCTV), la emisora privada cuya concesión se negó a renovar Hugo Chávez. El diario «El Universal» de Caracas publicó en su edición de ayer una entrevista en la que el empresario califica con duros términos al gobierno y el estado de la democracia y los derechos humanos en Venezuela. Con todo, como fue realizada antes de la expiración de la licencia, dejaba aún una puerta abierta a un compromiso de último momento. A continuación, los principales pasajes.

Periodista: ¿Cuántos años estuviste al frente de RCTV?

Marcel Granier: Tengo 38 años trabajando en RCTV y en la dirección he estado los últimos 15.

P.: ¿No se convierte el cierre de RCTV en algo parecido a la muerte de un hijo?

M.G.: No lo puedo comparar, gracias a Dios no he pasado por eso. (Pero) es una pérdida terrible, un daño inmenso al gobierno y a su imagen con una medida que más de 80% de los venezolanos rechaza, y el mundo democrático condena. Y aunque (el presidente) pueda creer que gana con esto, a la larga perderá.

P.: ¿No habría sido mejor para todos acordar con el gobierno y así impedir el cierre?

M.G.: Si se hubiese tratado de bienes materiales, indudablemente sí, pero lo que ha estado en juego son principios fundamentales, derechos humanos. Y eso no se puede negociar.

P.: Otros medios han llegado a acuerdos con el gobierno e incluso se les ha prorrogado la concesión.

M.G.: Habría que preguntarles a ellos. Tendrán principios distintos de los de nuestros trabajadores y accionistas.

P.: Más allá de los principios y de la libertad de expresión, ¿no representa el cierre una cuantiosísima pérdida económica?

M.G.: La recuperaremos.

P.: ¿Cuándo?

M.G.:
Si uno confía en la Justicia y se dedica con esmero a hacer lo que debe, la Justicia llega. Hoy en día, en materia de derechos humanos, existen tribunales internacionales y una clara conciencia de que los delitos en esa materia deben ser castigados.

P.: ¿Cambiaría las cosas una decisión de los órganos de Justicia internacionales?

M.G.:
Venezuela ha suscrito varios tratados internacionales en materia de derechos humanos que la obligan a acatar este tipo de decisiones, incluso por encima de las normas constitucionales.

P.: Pero ya el presidente dijo que con eso saca al país de la OEA.

M.G.: También le escuchamos cosas parecidas a Fujimori, Pinochet, Milosevic.

P.: Pero el caso RCTV puede trastocar el papel del país en el contexto internacional.

M.G.: No el caso de RCTV, sino la violación a los derechos humanos, a la libertad de expresión y el ataque a la independencia de los periodistas, que van a cambiar la imagen del régimen ante el mundo y el país.

P.: A la luz del lenguaje que utilizas al comparar a Chávez con los dictadores ¿no resultaban innecesarios los párrafos conciliadores del comunicado de RCTV solicitando al gobierno que reconsidere la medida?

M.G.: No. Siempre hay tiempo para pedir la reconsideración de una medida. Es importante que las manifestaciones de apoyo a la libertad de expresión y a RCTV se hagan en un ambiente pacífico y conciliador. Quien debe dictar la pauta en ese sentido es el gobierno y hasta ahora lo que ha hecho es violar la ley y la Constitución. Pero tarde o temprano tendrá que responder. Se deben agotar todas las posibilidades legales para buscar una solución al problema.

P.: ¿Cómo incidirá el cierre sobre la gobernabilidad?

M.G.: Si el presidente reconsidera la medida sabremos que prefirió continuar por el camino democrático. Si no, marchará por el autoritarismo y eventualmente por el totalitarismo.

P.: Cuando Chávez toma decisiones como ésa, la gente reacciona, como ocurrió en 2002.

M.G.: Espero que la gente actúe pacíficamente. La violencia no debe responderse con violencia.

P.: Convertida RCTV en símbolo y víctima, ¿no te empuja eso hacia la política?

M.G.: Me empuja a seguir luchando por la libertad de expresión y el respeto a los derechos humanos. Y eso se puede hacer desde una fundación o de una ONG.

P.: ¿No temes que luego del cierre vengan por ti, otros directivos y periodistas?

M.G.: Claro que temo y hemos recibido amenazas en ese sentido.

P.: ¿De qué tipo?

M.G.:
Personales, físicas, legales.

P.: ¿Un juicio?

M.G.:
No me extrañaría.

P.: En ese caso, ¿te irías?

M.G.:
Este es mi país. No tengo otro.

P.: Si no hay estado de derecho, ¿no se justifica otro tipo de lucha política?

M.G.: Creo en la democracia, la libertad y los derechos humanos.

P.: ¿Qué pasará con los trabajadores de «RCTV»?

M.G.: Debemos esperar la decisión definitiva del gobierno y luego sentarnos a pensar cómo reconstruir RCTV y recuperar la señal abierta.

P.: ¿Qué les dirías a quienes aceptaron créditos y ofertas para trabajar en TVes (Fundación Televisora Venezolana Social, el ente estatal que reemplazará a RCTV)?

M.G.: Todo el mundo es libre de tomar la decisión que considere correcta.

P.: ¿No hay un recurso de última hora que cambie lo que parece inevitable?

M.G.: El presidente tiene un control absoluto de todos los poderes. Nunca había visto eso en toda mi vida.

P.: ¿Describes una dictadura?

M.G.:
De hecho estamos en una dictadura. Aunque el presidente puede rectificar.

P.: Con todo ese poder, ¿no vienen por otros medios?

M.G.: Claro que sí. Por eso la autocensuraha crecido, como las loas al presidente.

P.: Obturados los caminos democráticos, ¿no va a terminar todo esto mal?

M.G.: Depende del plazo que fijemos. Eventualmente Venezuela reconquistará la democracia, la tolerancia, la capacidad de convivencia y construirá una sociedad eficiente, moderna, más justa para todos. RCTV no será la misma, pero recuperará su señal abierta y seguirá sembrada en el corazón de los venezolanos.

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