6 de marzo 2003 - 00:00

Estrategia de Chirac para derrotar a Bush

París - Los días están contados para Irak y también lo están, al parecer, para que en las Naciones Unidas se cristalice la ruptura de aliados históricos como Francia y Estados Unidos, ante «la última oportunidad» dada por la administración Bush para definirse sobre un ataque al régimen de Bagdad.

Se habló de las presiones y el despliegue de estrategias que realizó la Casa Blanca para sumar voluntades en el Consejo de Seguridad, pero también Francia trató por todos los medios de contrarrestar el poder de Washington y sumar aliados a su causa antibelicista. Líder de los antiguerra, por el poder que le confiere su derecho a veto en el consejo, París llegó ayer más lejos que nunca en su posición al firmar una declaración junto a Rusia y Alemania que deja poco margen de duda de que utilizará el derecho a veto para frenar los planes de Bush.

George W. Bush
trata de convencer con promesas y amenazas a Chile y México, y a los africanos, Angola, Guinea y Camerún. Francia, muy influyente en todo el continente africano, les pide, por su parte, que resistan recordándoles, según revela el semanario «Le Nouvel Observateur» citando a un oficial francés, «que somos nosotros los que hacemos que los tres países lleguen a fin de mes, no los estadounidenses».

• Escudo

Chile y México reciben, a grandes rasgos, los mismos tratos. Ante las disculpas públicas de Colin Powell por el papel estadounidense en el golpe de Estado de 1973 en Chile, y la promesa de regularización de inmigrantes mexicanos en EE.UU., el presidente Jacques Chirac ofrece a Francia como un escudo frente a EE.UU. «Si Chirac resiste -dice un diplomático sudamericano-, nos protegeremos detrás de él y resistiremos también.»

Otro país cuyo voto es inciertoes Pakistán, nación mayoritariamente musulmana cuya población rechaza una guerra contra Irak. La semana pasada, revela «Le Nouvel Observateur», hizo saber a París que las presiones eran tan fuertes que finalmente tenían que ceder ante Estados Unidos.

Para Francia, es importante mantener una mayoría de votos antiguerra en el consejo para no tener que recurrir al tan temido veto. Mucho está en juego detrás de esta cuestión, tanto la política externa como la internacional.

• Temor

En el plano externo, todo parece estar claro. La ira que provocaron las declaraciones de Chirac y de su canciller, Dominique de Villepin, en la administración Bush hizo temer a ambos lados del Atlántico una ruptura de la alianza que une a los dos países desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Manteniendo su postura hasta el final, coinciden los analistas en Francia, el gobierno puede terminar por causar un daño mortal a aquello que pretende defender, esto es el multilateralismo a nivel internacional para contrarrestar la hegemonía de la única superpotencia mundial. En el plano interno, cada vez son más las voces que reclaman a Chirac que revise su postura. Algunos decididamente a favor del presidente estadounidense, y otros dentro de la gobernante Unión para la Mayoría Presidencial (UPM), que piden al mandatario no debilitar a las Naciones Unidas por un tirano.

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