ETA vuelve a atacar, pero esta vez sin éxito
-
EEUU endurece su postura en la OTAN y exige a sus socios acelerar el gasto militar hasta el 5% de su PBI
-
La esposa y el hijo del empresario atacado en Mónaco permanecen graves mientras crece la pista sobre Kiev
Este atentado fallido recuerda al que cometió el 24 de agosto con un coche bomba contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Durango (País Vasco, norte), que provocó heridas leves a dos agentes.
También hace pensar en otro intento fallido de atentar, descubierto cuando el 26 de agosto, miembros de la organización que viajaban con una furgoneta cargada de explosivos, la hicieron estallar por temor a ser descubiertos por la policía en Castellón (este de España).
Todas estas acciones se han producido después de que ETA rompiera oficialmente el 5 de junio un "alto el fuego permanente" de casi un año de duración en el que el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero intentó en vano negociar la paz con ella.
El domingo, ETA reiteró en un comunicado que seguirá "golpeando las estructuras del Estado español en todos los frentes", tras reivindicar sus últimas acciones y achacar al gobierno la responsablidad del fracaso del diálogo.
La organización volvió a reclamar "el derecho de Euskal Herria de decidir libre y democráticamente su futuro".
Sin embargo, al mismo tiempo que reanudaba sus actividades, una larga serie de operaciones policiales ha debilitado a la organización, que ha visto cómo detenían a 22 presuntos miembros, 17 de ellos en el sur de Francia.
Entre ellos, el presunto jefe logístico, Juan Cruz Maiza Artola, y el principal artificiero, Luis Ignacio Iruretagoyena Lanz.
Tras la tregua --que en la práctica se rompió el 30 de diciembre con un atentado en la terminal 4 del aeropuerto de Madrid en el que murieron dos ciudadanos ecuatorianos--, el gobierno ha reiterado también su firmeza contra la organización.
Además, el gobierno vigila de cerca al partido Acción Nacionalista Vasca (ANV), que se presentó a las elecciones municipales de mayo apoyado por Batasuna, y que no ha condenado los últimos atentados de la organización.
La justicia podría decidir ilegalizarla, al igual que hizo con Batasuna, respondiendo así al pedido de voces como el conservador Partido Popular (PP).
Al mismo tiempo, Arnaldo Otegi, líder de la formación Batasuna, brazo político de ETA ilegalizado en 2003, fue encarcelado en junio por apología del terrorismo, lo que muestra el endurecimiento de la justicia española tras el fin de la tregua de ETA.



