20 de octubre 2003 - 00:00

Europa debate la creación de la primera democracia continental

Europa debate la creación de la primera democracia continental
Los líderes de 25 países de Europa iniciaron quizás una de las discusiones más trascendentes de la historia moderna: la creación de la primera democracia supranacional del mundo.

El debate se inició en Roma y tuvo los últimos días 16 y 17 un nuevo capítulo en Bruselas, cuando se volvieron a reunir con la esperanza de que quede concluido antes del 31 de diciembre de este año. El objetivo es consensuar el texto definitivo de la Constitución europea, la norma que será ley suprema para los actuales 15 miembros de la Unión y para los otros 10 que se sumarán a partir del 1 de mayo de 2004 (entre ellos algunos del ex bloque soviético, como Hungría y Polonia). Hay, además, otros tres países en calidad de «observadores», que aspiran a ingresar a la Unión lo antes posible (Bulgaria, Rumania y Turquía).

La labor de acordar el texto de la Carta Magna la lleva adelante una Conferencia Intergubernamental (CIG), que debe aprobar palabra por palabra una Constitución que modificará el mapa geopolítico del mundo en una dimensión que todavía es difícil de predecir, pero que en el enunciado apunta a ser mucho más importante de lo que hoy aparece ante los ojos de los contemporáneos.

• Pasos

Algunos pensadores creen que éste es uno de los pasos más nítidos que el Hombre da camino hacia un sistema «universal» de gobierno. En la Argentina, por ejemplo, un investigador de la Universidad de Buenos Aires, el profesor Mario Edgardo Rojas, opina que el «universalismo» se inició «en esa larga noche que va desde la caída del Muro de Berlín (el 9 de noviembre de 1989), hasta la caída de la Unión Soviética (25 de diciembre de 1991)». Rojas es un experto en «continentalismo» y cree que en pocos años más estará conformado el Estado Universal.

Una vez que la Constitución europea sea aprobada por todos los países miembros en un plazo que se espera no se extienda mucho más allá de los dos años, los cambios en Europa impactarán en todo el mundo:

Tendrá una política exterior y de seguridad común a través de un solo ministro de Asuntos Exteriores, por eso algunos políticos hablan de que se están creando los «Estados Unidos... de Europa». Este ministro dirigirá un servicio diplomático con delegaciones en 125 países. Podrá, inclusive, hablar en nombre de toda Europa ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Será designado por el Consejo Europeo por «mayoría calificada» y deberá tener aprobación del presidente de la Comisión. La «mayoría calificada» es un concepto nuevo que se incorpora a través de esta Constitución y es aquella que logra sumar al menos 60% de la población de la Unión. Europa no tendrá un presidente tradicional. «¿Qué haría en los 360 días al año en los que no hubiera reunión del Consejo ni llamara por teléfono al presidente Bush?», se preguntó recientemente Romano Prodi, actual presidente de la Comisión Europea.

En materia de comercio exterior, será la Unión la que negociará con terceros países, en particular en el marco de la Organización Mundial del Comercio. Esto le otorga a Europa un importante poder de negociación con otros mercados o países, como el Mercosur o el ALCA. Vale recordar que se espera que el año próximo Europa sea un «país» de más de 450 millones de habitantes de entre mediano y alto nivel de consumo. Ya hoy Europa hace valer su influencia en ese sentido y lo hará mucho más a medida que consolide su ampliación y su organización administrativa.

Se profundizarán las políticas en común en diversos rubros, como en materia monetaria, empleo, social, agricultura, medio ambiente, consumidores, transporte, investigación, desarrollo tecnológico y explotación espacial. Se producirá así una clara transferencia de poder de los países hacia una organización supranacional, con sede en Bruselas (virtual capital de Europa), donde funcionará todo el marco institucional de la Unión.

La Unión Europea tendrá un sistema común de asilo y una política común en materia de inmigración. El borrador de la Constitución europea rechaza la clonación o la selección de personas por sus genes.

• También se establece como norma para todos los países que
nadie en Europa podrá ser condenado a la pena de muerte ni ser ejecutado. Este artículo condiciona en buena medida el ingreso de Turquía a la Unión.

El proyecto de Constitución fue elaborado por una Convención de la que participaron representantes de los 15 estados miembros, de los 10 países candidatos y de los 3 que se encuentran en calidad de observadores; además de representantes de parlamentos nacionales, diversas organizaciones sociales y el defensor del pueblo europeo; es decir, un total de 105 personas que trabajaron bajo la presidencia de
Valéry Giscard D'Estaing, ex premier de Francia. Pero quizá la tarea más difícil que tenga la aprobación de esta Constitución comience después, cuando deba ser refrendada por cada uno de los países. Hay gobiernos que estudian aprobarla a través de un referéndum para darle mayor soporte político. Existe, inclusive, un proyecto de realizar una consulta simultánea en todos los países que así lo dispongan el 13 de junio de 2004 con la finalidad de evitar que la gente vote teniendo en cuenta su humor con respecto al gobierno local. En este sentido, se quiere escapar de lo ocurrido recientemente en Suecia, donde la gente dijo «no», porque creyó que la consultaban sobre la necesidad de introducir cambios en el sistema de Estado Benefactor que rige en ese país, cuando en verdad el plebiscito interrogaba sobre si Suecia debía o no aceptar el euro como moneda.

Dejá tu comentario

Te puede interesar