La Paz (EFE, AFP) - Por primera vez desde que Carlos Mesa asumió la Presidencia de Bolivia, hace diez meses, el líder de los productores cocaleros, Evo Morales, encabezó ayer una protesta en varias ciudades del país para exigir la anulación de los contratos de las empresas multinacionales que explotan el gas boliviano.
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La acción, convocada por el partido Movimiento al Socialismo (MAS), la segunda fuerza en el Congreso Nacional, fue secundada con marchas y actos en Oruro, Potosí, Sucre, Santa Cruz, Cochabamba y La Paz. Morales exigió al gobierno que «respete la voluntad soberana expresada mediante el referéndum el día 18 de julio» sobre el destino de los recursos energéticos. El principal punto de discordia se debe a la segunda de las cinco cuestiones planteadas, relativa a la «recuperación de los hidrocarburos en boca de pozo». Mientras Mesa considera que esa opción significa reforzar la posición del Estado en el sector, la oposición cree que debería conducir a una expropiación inmediata de las petroleras que operan en Bolivia. El MAS exige la «anulación de los contratos» suscritos entre el Estado y las empresas privadas, que suman un total de 76, dijo Morales.
El regreso de Evo Morales a la lucha en las calles evidencia una ruptura con Carlos Mesa, ya que en los últimos meses el dirigente cocalero fue tildado de oficialista. El MAS, el Movimiento Indigenista Pachacuti -del radicalizado aimara Felipe Quispe-y la derechista Nueva Fuerza Republicana declinaron la invitación de Mesa a dialogar en el Congreso.
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