Exigen a Zapatero que rompa con la Iglesia
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José Luis R. Zapatero
El Partido Socialista (PSOE) respondió a su vez acusando a los obispos de «alejarse de los fundamentos esenciales de la democracia».
España es un Estado aconfesional desde la aprobación, en 1978, de la Constitución democrática. Pero su población sigue considerándose mayoritariamente católica y la Carta Magna contiene una mención expresa a esta confesión.
En el transcurso de sus cuatro años de gobierno, Zapatero impuso leyes para facilitar el divorcio, eliminar la Catequesis como materia curricular en los colegios y autorizar el matrimonio entre homosexuales.
Pero ante las vivas críticas de la Iglesia, el presidente del Gobierno también hizo concesiones.Por caso, renunció a la anunciada pretensión de revisar los acuerdos con la Santa Sede de 1979, a legislar la eutanasia y a ampliar a nuevos causales la despenalización del aborto. Y no sólo no redujo la financiación de la Iglesia Católica, como había anunciado que haría, sino que convirtió en definitivo un sistema de asignación tributaria que nació en 1988 como transitorio por tres años en los que ésta debía alcanzar la autofinanciación.
La polémica no cesa y las primeras planas de los diarios estuvieron ayer dedicadas al enfrentamiento.
En su editorial el diario «El Mundo» aseguróque «nadie discute la legitimidad del Poder Legislativo para regular la convivencia social en un Estado democrático. Pero frente a la pretenciosa afirmación que se recoge en el comunicado del PSOE, según la cual «nuevas leyes han creado nuevos derechos», los derechos de todos los españoles son aquellos que recoge la Constitución, y en cuestiones tan sensibles como la del matrimonio homosexual, aún estamos a la espera de que se pronuncie el Tribunal Constitucional», aseveró.
«Es indudable que el PSOE no dudó en alimentar la confrontación con la Iglesia y en agitar fantasmas como el de la «involución democrática» de la que acusa a su jerarquía en connivencia con el PP, como una cortina de humo para desviar la atención de amenazas mucho más reales, concluyó.




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