Najaf, Irak (Reuters) - El clérigo chiíta más poderoso en Irak, el ayatollah Ali Sistani, sobrevivió ayer a un intento de asesinato cuando varios hombres abrieron fuego contra su comitiva. Este atentado, de imprevisibles consecuencias de haber tenido éxito, enfureció a los chiítas, el grupo religioso mayoritario que exige elecciones y complica el cronograma institucional planeado por EE.UU. para el país ocupado.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«A las 10 de la mañana, hombres armados abrieron fuego contra el ayatollah Sistani cuando saludaba a la gente en Najaf, pero no fue herido», indicaron allegados a Sistani. La cadena qatarí Al Jazeera fue la primera en difundir la versión, que fue confirmada más tarde por el Consejo de Gobierno-Iraquí (CGI), a través de Muafak al Rabie, que se entrevistó esta mañana con Sistani.
El líder de 60 por ciento de la población iraquí rara vez es visto en público o sale de la ciudad sagrada de Najaf, a unos 160 kilómetros al sur de Bagdad. En las últimas semanas, Sistani, de 73 años, se pronunció en contra de la propuesta estadounidense para devolverle el control del gobierno a los iraquíes antes del 1 de julio, exigiendo elecciones directas en vez de las asambleas regionales indirectas que promueve Estados Unidos al estilo de Afganistán. «Nos vengaremos contra quien lo haya hecho», aseguraron habitantes de Najaf. Anoche hubo confusión cuando algunas personalidades, como un destacado académico islámico libanés, Hani Fahaf, desmintió a la cadena árabe de televisión Al Arabiya que se hubiera producido atentado alguno contra Sistani.
• Misión de la ONU
El intento de asesinato se produce pocos días antes de que arribe una misión de Naciones Unidas, organismo que se retiró de Irak espantado por los atentados y ahora planea retornar a pedido de EE.UU. El cronograma fijado por EE.UU. prevé una asamblea de líderes regionales y étnicos en junio, para que a partir del 1 de julio comience a funcionar un gobierno soberano,al menos en las formas. La oposición chiíta a este programa forzó al gobierno de George W. Bush a pedir asistencia a Naciones Unidas. Al mismo tiempo se analizan otras alternativas como prorrogar la intervención de los ocupantes y hasta el extremo indeseado por la Casa Blanca de adelantar las eventuales elecciones, que serían ganadas por los chiítas, la misma mayoría que reside en Irán.
Ayer, en tanto, varios hombres encapuchados mataron a dos iraquíes acusados de colaboracionismo con EE.UU. cuando salían de sus casas en Faluja, mientras las fuerzas estadounidenses arrestaron a 106 supuestos insurgentes, entre ellos un ex general, en diversas zonas del país.
Dejá tu comentario