Familiares y amantes copan gobierno peruano
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Uno de los más resonantes conflictos lo protagonizó el vicepresidente y ex ministro de Comercio Exterior Raúl Díez Canseco, quien se suicidó políticamente al otorgar favores legales y laborales a la familia de su amante, una joven 29 años menor que él.
Díez Canseco argumentó que todo había sido una mentira urdida por sus enemigos. «Luciana y yo sólo somos buenos amigos», explicó. The Grosby Group, una empresa de «paparazzi», los atrapó después disfrutando de las paradisíacas playas de Florida. Las fotos no dejaban duda de que ambos eran pareja. El primer castillo de naipes se derrumbó. Raúl Díez Canseco reconoció que había mentido y pidió disculpas casi entre sollozos.
La caída de Díez Canseco fue un golpe durísimo para Alejandro Toledo, pues significó prescindir de su brazo derecho. Asimismo, recientes investigaciones han descubierto que habría recibido favores judiciales de Vladimiro Montesinos.
Beatriz Merino era una política independiente cuya trayectoria profesional nunca había tenido manchas. Abogada con estudios en Harvard y en la London School of Economics, se convirtió en la primera mujer en asumir la presidencia del Consejo de Ministros en el Perú.
La aceptación popular de Merino fue inmediata: con 65% de respaldo en las encuestas, se convirtió en la integrante del gobierno con mayor índice de aprobación. Esto causó enorme envidia en el entorno presidencial. El mismo Toledo desfallecía de celos. Hasta que encontraron un arma para derrumbarla y erosionar su imagen.
El periodista César Hildebrandt reveló que había contratado a Irma Chonati, una amiga que vive con ella desde hace más de 15 años. Insinuaba que la primera ministra le había dado un cargo público a su amada. Los méritos profesionales de Irma Chonati justificaban su contratación, pero Beatriz Merino respondió indignadísima. Señaló a «fuerzas y facciones oscuras que pretendían polarizar el país en luchas inútiles (...) que podrían encaminarlo a un rumbo suicida». Culpable o inocente, la respuesta -sin explicaciones sólidas y aludiendo a fantasmas-sólo echó más leña al fuego.
El prestigioso escritor Mario Vargas Llosa, amigo de Toledo y de Merino, intercedió para que la segunda no renuncie al cargo, algo que no logró.



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