6 de enero 2004 - 00:00

Familiares y amantes copan gobierno peruano

Lima- Con la toma de juramento del ex obrero metalúrgico y legislador Juan Ramírez Canchari, realizada ayer, el presidente peruano,Alejandro Toledo, pretende comenzar un año más próspero que 2003, durante el cual vio cómo la crisis económica y los incesantes escándalos de corrupción, sentimentales y de nepotismo mermaban su gobierno y su imagen.

El nuevo funcionario entró en reemplazo de Jesús Alvarado, sospechoso de dar empleo a quince de sus familiares, entre ellos, a su hijo, en diferentes reparticiones del Estado. Este es el segundo cambio que se produce en menos de un mes en el gabinete ministerial recientemente designado, presidido por el congresista Carlos Ferrero, que entró en funciones el 15 de diciembre.

Ferrero fue nombrado en reemplazo de Beatriz Merino, una hasta entonces prestigiosa política independiente que colocó a su amante lesbiana en un cargo público.

Uno de los más resonantes conflictos lo protagonizó el vicepresidente y ex ministro de Comercio Exterior Raúl Díez Canseco, quien se suicidó políticamente al otorgar favores legales y laborales a la familia de su amante, una joven 29 años menor que él.


Díez Canseco, siempre fue un hombre de negocios exitoso y ansioso de más poder. Su fortuna se calcula en 40 millones de euros, resultado de ser dueño de franquicias de fast food como KFC y Pizza Hut, de importantes instituciones educativas y de discotecas de moda. Hasta que su reputación fue sacudida por una investigación periodística que destapó un agujero negro en su vida. Se había enamorado de Luciana de la Fuente, la ex novia de su hijo, una chica casi 30 años menor que él. Y la había convertido en su amante.

Regalo costoso

En el desvarío de su romance, le habría regalado al padre de Luciana un decreto supremo que exoneraba a su empresa del pago de impuestos. Un regalo de cumpleaños de más de un millón de euros. Además, contrató en el Ministerio de Comercio Exterior, entonces también a su cargo, a su joven amor y a dos primos de ella con sueldos de entre 3.000 y 8.000 euros (una ofensa a la pobreza, especialmente en un país cuyo sueldo base es de 150 euros).

Díez Canseco argumentó que todo había sido una mentira urdida por sus enemigos. «Luciana y yo sólo somos buenos amigos», explicó. The Grosby Group, una empresa de «paparazzi», los atrapó después disfrutando de las paradisíacas playas de Florida. Las fotos no dejaban duda de que ambos eran pareja. El primer castillo de naipes se derrumbó. Raúl Díez Canseco reconoció que había mentido y pidió disculpas casi entre sollozos.

La caída de Díez Canseco fue un golpe durísimo para Alejandro Toledo, pues significó prescindir de su brazo derecho. Asimismo, recientes investigaciones han descubierto que habría recibido favores judiciales de
Vladimiro Montesinos.

Beatriz Merino era una política independiente cuya trayectoria profesional nunca había tenido manchas. Abogada con estudios en Harvard y en la London School of Economics, se convirtió en la primera mujer en asumir la presidencia del Consejo de Ministros en el Perú.

La aceptación popular de Merino fue inmediata: con 65% de respaldo en las encuestas, se convirtió en la integrante del gobierno con mayor índice de aprobación. Esto causó enorme envidia en el entorno presidencial. El mismo Toledo desfallecía de celos. Hasta que encontraron un arma para derrumbarla y erosionar su imagen.

El periodista César Hildebrandt reveló que había contratado a Irma Chonati, una amiga que vive con ella desde hace más de 15 años. Insinuaba que la primera ministra le había dado un cargo público a su amada. Los méritos profesionales de Irma Chonati justificaban su contratación, pero Beatriz Merino respondió indignadísima. Señaló a «fuerzas y facciones oscuras que pretendían polarizar el país en luchas inútiles (...) que podrían encaminarlo a un rumbo suicida». Culpable o inocente, la respuesta -sin explicaciones sólidas y aludiendo a fantasmas-sólo echó más leña al fuego.


El prestigioso escritor Mario Vargas Llosa, amigo de Toledo y de Merino, intercedió para que la segunda no renuncie al cargo, algo que no logró.

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