Bogotá - Miles de hombres de las fuerzas militares de Colombia buscan en las selvas del sudoeste a tres estadounidenses secuestrados por las FARC, hecho que según analistas es un desafío contra EE.UU. y puede generar una intervención directa en el país.
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Los estadounidenses viajaban en una aeronave Cessna 208 Caravan por las selvas del departamento de Caquetá, una zona controlada por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), consideradas terroristas por Washington, cuando su avión cayó a tierra por causas poco claras. Dos de los cinco ocupantes -un estadounidense y un colombiano-, fueron hallados muertos, «con tiros de gracia», al lado de los restos del aparato incendiado, que supuestamente hizo un aterrizaje forzoso por fallos mecánicos cerca de Puerto Rico, a 380 kilómetros al suroeste de Bogotá.
Los tripulantes del avión informaron de fallos mecánicos a la torre de control del aeropuerto de Florencia (capital de Caquetá), que les recomendó un aterrizaje, aunque les advirtió de que volaban por una zona guerrillera.
En diez días de radicalización del conflicto, las muertes provocadas por las FARC llegan a 55 personas, y los heridos a 200.
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