Filipinas: aparecen nuevos cadáveres y ya son 46 las víctimas de la masacre
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La policía recoge los nuevos cadáveres en Maguindanao.
El lunes por la mañana, unos cien hombres armados secuestraron a más de cuarenta civiles de una caravana electoral que iba a presentar la candidatura a gobernador provincial de Ismail Mangudadatu, quien le quiere disputar el puesto al poderoso Andal Ampatuan, un "datu" o jefe tribal musulmán temido en todo el sur de la isla de Mindanao.
Los pistoleros huyeron luego hacia las montañas, y poco después, los militares que salieron en su persecución hallaron un total de 24 cadáveres, al menos 21 de ellos decapitados o mutilados, incluidos los de mujeres que presentaban signos de haber sido violadas.
Entre los muertos figuran varios abogados especializados en derechos humanos, varios periodistas locales y la mujer y dos hermanas de Mangudadatu, quien acusó al líder del clan rival de haber ordenado la matanza, según relataron los cuatro rehenes que lograron escapar de sus captores.
"Todo había sido preparado con antelación, incluso habían cavado un hoyo para enterrar los cuerpos", explicó Mangudadatu.
El Ejército sospecha que el asalto fue organizado por Unsay Ampatuan, uno de los treinta hijos que el gobernador tiene con sus cuatro mujeres y que es, además, alcalde de la ciudad de Buluan, donde el segundo al frente del consistorio es Mangudadatu, su enemigo declarado.
Mangudadatu explicó a la prensa que uno de los supervivientes le indicó que los secuestradores hablaban en nombre de Zaldy Ampatuan, considerado el favorito de su padre y jefe de la Región Autónoma del Mindanao Musulmán, a la que pertenece Maguindanao.
La matanza ocurrida a seis meses de las elecciones generales, inquieta al partido que gobierna Filipinas, Lakas-Kampi, para el que el apoyo del clan de los Amputuan ha sido esencial para conseguir los escaños correspondientes a esa provincia.
Ampatuan obtuvo una abrumadora victoria en la provincia en los comicios presidenciales de 2004, por lo que la Presidencia permitió mediante un decreto, que su clan mantuviera el ejército privado, aunque oficialmente fue definido como "organización de voluntarios civiles".
"Se harán todos los esfuerzos necesarios para llevar justicia a las víctimas y para que toda la fuerza de ley recaiga sobre los responsables", aseveró la mandataria.
También condenaron la masacre organizaciones internacionales como Amnistía Internacional o Reporteros Sin Fronteras, que recordaron que Filipinas es uno de los países más peligrosos para los profesionales de la información.
Al igual que en comicios anteriores, se percibe que la violencia política en Filipinas aumentará a medida que se aproxime la campaña electoral de las legislativas de mayo, en las que se decidirán más de 18.000 cargos nacionales, provinciales y municipales.
Los comicios celebrados hace tres años fueron calificados de "tranquilos" por lo observadores internacionales, dado que apenas llegó a 130 el número de muertes.




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