El gobierno francés aprobó este martes un "plan de urgencia para el empleo" en un intento de reducir el desempleo, que afecta a casi 2,5 millones de personas, el 10,1% de la población activa.
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El último consejo de ministros, reunido en torno al presidente Jacques Chirac antes de las vacaciones estivales, aprobó seis ordenanzas, gracias a un procedimiento especial que le permite legislar sin pasar por el Parlamento que previamente había dado su luz verde de principio. Estas ordenanzas entrarán en vigor el 1 de septiembre.
Uno de los puntos fuertes de estas nuevas medidas es la puesta en práctica de un tipo de contrato sin precedentes en Francia destinado a las empresas de menos de 20 empleados (2,5 millones), que suaviza las reglas del despido ya que puede romperse durante los dos primeros años sin justificación.
Los sindicatos y la oposición de izquierda lo han criticado virulentamente, afirmando que permitirá "desarrollar la precariedad".
El plan de urgencia para el empleo también prevé la creación de un "servicio cheque-empleo" para ayudar a las pequeñas empresas a cumplir sus obligaciones en materia social o la reducción, en ciertos casos, de las cotizaciones sociales.
El primer ministro francés, Dominique de Villepin, ha hecho de la lucha contra el desempleo al prioridad absoluta de su gobierno, que entró en funciones a raíz de la victoria del "no", el 29 de mayo, en el referéndum francés sobre la Constitución Europea.
La preocupación social vinculada con el miedo al desempleo fue una de las razones apuntadas para el rechazo a la Constitución comunitaria por los franceses.