Francia envió un avión a Guyana ante la eventual liberación de Betancourt
-
La oposición en Israel ensaya una nueva alianza para intentar desplazar a Netanyahu
-
El estrecho de Ormuz continúa casi paralizado mientras se enfrían las negociaciones entre EEUU e Irán
Ingrid Betancourt está secuestrada hace más de seis años y sufriría hepatitis.
"La recepción de miembros de las FARC forma parte de estos esfuerzos", indicó, por lo que, a su juicio, "están cumplidas todas las condiciones para una liberación".
Betancourt, que también es ciudadana francesa, es la única mujer que queda entre el grupo de los rehenes considerados "canjeables" por las FARC, integrado además por otros tres políticos, tres ciudadanos estadounidenses y 32 policías y militares colombianos.
A cambio, la organización guerrillera reclama la liberación de unos 500 guerrilleros presos, dos de éstos en Estados Unidos, donde fueron juzgados y condenados tras haber sido extraditados.
"Toda cooperación internacional en esa labor humanitaria tiene que ser bienvenida", expresó el ministro de Interior y Justicia de Colombia, Carlos Holguín, antes de que se conocieran las declaraciones de Fillon.
El funcionario celebró que "se tomen todas las previsiones para que en el eventual caso de que a las FARC se les ablande el corazón y entiendan que es un gesto de humanidad con una persona que está en esas condiciones".
Holguín se refirió al delicado estado de salud que, según expresaron diversas fuentes en la última semana, sufre Betancourt, de 46 años de edad y en manos de las FARC desde febrero de 2002.
"Estaba demasiado flaca y amarilla; se perdía entre un impermeable verde que la cubría completamente, pero después de haberla visto tantas veces en la televisión era imposible no reconocerla", relató un campesino que la vio el 21 de febrero en un dispensario de San José del Guaviare, adonde la llevaron los guerrilleros para que la atendieran.
El testigo, al que el diario El Tiempo, que publicó sus declaraciones, no identificó, afirmó que la vio caminar por un pasillo junto a dos guerrilleros "que la sostenían para que no se desvaneciera".
Agregó que Betancourt no hablaba sino que "acataba casi sin aliento lo que el personal médico le pedía y asentía con la cabeza cuando le preguntaban si le dolía la parte del estómago que le tocaban".
De acuerdo con esa versión, Betancourt permaneció un par de horas "tendida en una camilla, donde le pusieron suero y varias inyecciones".
El campesino añadió que quienes la atendieron sugirieron derivarla al hospital de San José del Guaviare, pero los guerrilleros se negaron y dijeron que "lo único que necesitaban era que la estabilizaran para llevarla a un lugar donde ellos atendían a los enfermos".
Según El Tiempo, "el diagnóstico, según los que tuvieron acceso luego al caso, fue de pronóstico reservado" porque Betancourt padecería hepatitis B, leishmaniasis y paludismo.
Otros testimonios señalaron también que sufre una fuerte depresión.
Ayer, el ex esposo de Betancourt, Fabrice Delloye, manifestó su temor de que Ingrid esté muerta luego de que el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, anunciara que está dispuesto a realizar sin dilación el llamado "canje humanitario" de rehenes por guerrilleros presos.




Dejá tu comentario