27 de febrero 2003 - 00:00

Fuerte polémica por grave error en inseminación

A miles de kilómetros de distancia, dos casos de difícil tratamiento ponen en discusión cuestiones éticas. Tanto en Chile como en Gran Bretaña, las sociedades están divididas e inmersas en una profunda discusión. La revelación de un secreto de confesión, en este caso de un crimen, genera un debate que va más allá de la Iglesia. Por otro lado, los avances de la ciencia dejan serios interrogantes.

Londres - En un fallo sin precedentes en la historia del Reino Unido, y que desató una fuerte polémica en la sociedad británica, una jueza de Inglaterra le concedió ayer a un hombre negro la paternidad legal de unos gemelos mulatos, hijos de una pareja blanca que fue víctima de un error clínico. El esperma del hombre dador fue utilizado por equivocación en la fecundación in vitro al que se sometió la mujer blanca, identificada por la Justicia como la «señora A», en el Hospital General de Leeds (Inglaterra) en 2001.
Luego de analizar el caso, la jueza Elizabeth Butler consideró al padre biológico, identificado como el «señor B», padre legal de los niños, si bien le otorgó la custodia de los gemelos a la pareja blanca.

• Señor A

Según la ley británica de fertilización y embriología humana sancionada en 1990, el padre legal de un niño nacido por inseminación artificial sería el marido de la madre biológica -en este caso el «señor A»-, siempre que éste dé su consentimiento.

Los abogados que representan al «señor B» y que cuestionan la paternidad del «señor A» argumentan que éste dio su consentimiento para que a su esposa le fuese inseminado su propio esperma y no el del «señor B» o el de cualquier otro hombre.

De esta manera, según el fallo del Tribunal Superior de Londres, el «señor A» tendría que adoptar a los gemelos para figurar legalmente como su padre.

• Desacuerdo

Una vez conocida la decisión judicial, la pareja que había realizado la inseminación artificial expresó su desacuerdo con la sentencia, mientras que el «señor B» y su esposa pidieron tiempo para evaluar las consecuencias de esta decisión judicial.

Esta es la primera vez que un tribunal del Reino Unido tiene que decidir sobre la paternidad de niños nacidos por un error cometido en un tratamiento de fecundación in vitro
.

«Aunque (los niños) tengan la certeza de que su padre no es el «señor A», se quedarán en su hogar, que es estable, seguro y donde reciben mucho cariño», dijo la jueza Butler.

El tribunal prohibió que se difundieran las identidades de las personas involucradas.

Por su parte, la presidenta de la Autoridad británica de Fertilización y Embriología Humana, Suzi Leather, calificó la sentencia de «profundamente sensata» y reconoció que se trata de un «caso único y desafortunado».

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