Fuerte revés en comicios para el PT: perdió San Pablo y fue castigado en todo Brasil
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Los brasileños que acudieron a las urnas castigaron al frente político de exmandatario Lula da Silva, el cual perdió 630 alcaldías que había ganado en 2012.
Más de 144 millones de brasileños estaban llamados a las urnas para elegir a las autoridades locales en 5.568 municipios del país más grande de América Latina.
Después de votar en Sao Paulo, Lula admitió que su partido ha sido golpeado por las investigaciones de la trama de corrupción en torno a la petrolera estatal Petrobras, el caso conocido como "Lava Jato", en el que él mismo está acusado de ser uno de los máximos responsables.
"Puede influir en alguna elección, pero no en el resultado final", dijo combativo el ex presidente (2003-2010) de cara al futuro del PT.
A sus 70 años, Lula, el político más influyente de la última década en Brasil, ha vuelto en las últimas semanas a la actividad política y su nombre es barajado como posible candidato del PT para las elecciones de 2018.
El desgaste político alcanzó sin embargo también al partido del actual presidente, el conservador Michel Temer. Su centroderechista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) sufrió también una derrota muy simbólica al perder la alcaldía de Río de Janeiro, la segunda ciudad del país.
El candidato del PMDB, Pedro Paulo, acabó en tercer lugar con sólo el 16,12 por ciento de los votos y quedó descartado como sucesor del popular actual alcalde de Río, su compañero de partido Eduardo Paes.
Su sucesor será elegido en una segunda vuelta entre Marcelo Crivella, del Partido Republicano Brasileño, y Marcelo Freixo, del Partido Socialismo y Libertad. En varias de las principales ciudades brasileñas se debe celebrar una segunda vuelta en cuatro semanas.
Las elecciones de hoy eran vistas como un examen general para la desprestigiada clase política, sacudida desde hace meses por los escándalos de corrupción en Petrobras y por el controvertido juicio político que sacó a Rousseff del cargo.
El tramo final de las elecciones se vio además empañado en los últimos días por una ola de violencia con trasfondo político en todo el país, en el marco de la cual fueron asesinados el candidato a alcalde José Gomes da Rocha, en el estado de Goiás, y el candidato a concejal Marcos Falcon, en Río de Janeiro.
En el norteño estado de Maranhao fueron atacados varios locales electorales, presuntamente por parte del crimen organizado. El presidente del Tribunal Supremo Electoral brasileño, Gilmar Mendes, descartó hoy que la violencia hubiese tenido un fuerte impacto en la jornada.
"Estamos seguros de que no hubo ausentismo y que el elector se sintió seguro y fue a las urnas", dijo, citado por la estatal Agencia Brasil.
Aunque en el país no se registraron mayores incidentes, unos 150 candidatos fueron arrestados por cometer irregularidades, tales como hacer regalos a los votantes.
La segunda vuelta en las ciudades con más de 200.000 donde ningún candidato obtuvo más de la mitad de los votos está prevista para el 30 de octubre.

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