8 de octubre 2002 - 00:00

Fuerzas moderadas, mayoría en nuevo Congreso de Brasil

Brasilia (EFE) - A un día de las elecciones legislativas celebradas el domingo junto a las presidenciales en Brasil, quedó confirmado que el próximo jefe de Estado deberá gobernar con un Parlamento mayoritariamente centrista, como le pasó a Fernando Henrique Cardoso desde 1994.

La variación más notable, sin embargo, se dará en el Senado, en el que el Partido de los Trabajadores (PT), de Luiz Inácio Lula Da Silva, saltará de los siete escaños que tenía a catorce, para pasar a ser la tercera fuerza, según resultados no consolidados.

Así como el PT creció, en estas elecciones perdió posiciones el Partido de la Social Democracia (PSDB) de José Serra, que restará uno a los trece senadores que tenía y se convertirá en la cuarta minoría, de acuerdo con las proyecciones.

Según analistas, de las alianzas que puedan establecer ambos candidatos presidenciales para la segunda vuelta dependerá en buena medida la relación del próximo jefe de Estado con el Congreso.

En ese sentido, deberá pesar el papel del Partido del Frente Liberal (PFL), que seguirá siendo una de las primeras fuerzas en las cámaras, como lo ha sido desde 1994, cuando Cardoso ganó sus primeras elecciones.

• Divorcio

Curiosamente el PFL, una de las fuerzas más conservadoras de la política brasileña, no apoyó a ningún candidato presidencial en las elecciones del domingo, lo que lo puede convertir en el fiel de la balanza no sólo para la segunda vuelta entre Lula y Serra, sino también en el próximo Congreso. Aunque participó en la administración de Cardoso durante casi siete años, el PFL se divorció en abril pasado de la coalición oficialista en medio de una tormenta política.

El motivo de la ruptura fue precisamente Serra, quien fue acusado por el PFL de torpedear la candidatura presidencial de
Roseana Sarney, la carta que ese partido conservador pensaba jugar en estas elecciones y que se perdió en medio de un escándalo de corrupción no muy bien aclarado.

La imposición de Serra como candidato del oficialismo condenó a Sarney a renunciar a su aspiración presidencial, pero la llevó al Senado, para el que fue electa el domingo por el estado de Maranhao. Las heridas aún están frescas y Sarney ha reiterado ahora que Lula y el PT podrán contar con su apoyo.

Si Lula llega al poder, lo hará con el respaldo de influyentes caudillos del PFL, como el ex presidente del Congreso
Antonio Carlos Magalhaes, el más poderoso líder político de Bahía.

• Dominio

En la nueva composición del Congreso también se mantendrá entre las primeras fuerzas el PMDB que junto con el PFL seguirá dominando el Senado y la Cámara de Diputados. El PMDB, también de la coalición de gobierno, ha respaldado la candidatura de Serra, pero unas pequeñas facciones tomaron distancia a mitad de la campaña y engrosaron los apoyos a Lula.

Al margen de los vaivenes de los partidos, los analistas creen que el comportamiento parlamentario en la próxima administración se regirá por el transfuguismo que caracteriza al Congreso nacional. «El Congreso va a ser como siempre fue. Con alianzas, pactos, negociaciones de cuotas de poder, sin importar quién tenga la mayoría», opinó la analista política
Marta Alvim, para quien está claro que «en Brasil no existen lealtades partidarias, existen alianzas».

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