2 de junio 2006 - 00:00

Fujimori pesará en el resultado

Alberto Fujimori
Alberto Fujimori
Lima (enviado especial) -¿Cuál habría sido el resultado de estas elecciones presidenciales si, en lugar de esperar en Chile una posible extradición a Perú, el ex presidente Alberto Fujimori hubiese sido habilitado como candidato? Según algunos, en un contexto tan fragmentado como el de la primera vuelta del 9 de abril, con dos candidatos que pasaron al ballottage con 30,62% y 24,33% de los votos, probablemente habría tenido chances pese a lo discutidos que resultaron su legado político y su fuga del poder con destino a Japón en 2000.

Tal como están dadas las cosas de cara a la segunda vuelta del domingo, el voto fujimorista es un bocado apreciado tanto para Alan García como para Ollanta Humala, nada menos que 7,5% obtenido en abril por la candidata Martha Chávez. Un caudal que, en realidad, es mucho mayor, ya que el arrastre de la mujer no es equiparable al del propio «Chino».

A diferencia del otro, el más famoso, «esta Chávez» salió ayer a expresar públicamente su apoyo a García. «Quiero compartir esto con la ciudadanía: dado como están las cosas, prefiero aferrarme a la esperanza de que Alan García no repita sus errores del pasado y gobierne en beneficio del país.

Es la alternativa más sana», dijo. Aunque aclaró que «sólo se trata de una decisión personal», en realidad es mucho más, ya que subraya lo dicho por el propio Fujimori en Santiago antes de que el gobierno de Michelle Bachelet le ordenara callarse para no abusar de la libertad condicional en espera de una definición sobre su extradición a Perú.

Entonces «el Chino» había dicho que García «ha reconocido los éxitos (de mi gobierno) en varias áreas, en temas de seguridad interna y económicos. Ese reconocimiento refleja la evolución del señor García». Por si a alguno de sus simpatizantes no le quedaba clara la consigna, agregó: «Humala tiene algunas propuestas que son distintas a las que hemos practicado».

El apoyo, en la medida en que sea acatado por los votantes, es muy valioso, aunque, a la vez, políticamente delicado. Dueño por sí mismo de menos de un cuarto del electorado, García necesita votos de diversas fuentes, y una cercanía desmesurada con Fujimori podría quitarle los de la derecha no populista, muy renuente hacia su figura pero decidida a ir el domingo al cuarto oscuro con la nariz tapada para cerrarle el paso al nacionalista.

Transitando ese estrecho desfiladero, el aprista respondió que las expresiones de Fujimori «son opiniones no solicitadas, no consultadas, no recibidas. Puedo decir que cada uno es libre de pensar como quiera».

Buscó así despejar sospechas acerca de un «pacto de impunidad» con el polémico ex presidente e, incluso, con quien fuera su máximo operador, espía en jefe y monje negro, Vladimiro Montesinos. Este, acusado de haberse robado entre 75 y 300 millones de dólares (según se incluya o no en el cálculo a sus testaferros) permanece en prisión mientras se lo juzga por haber montado el mayor esquema de corrupción de la historia peruana, con compra de voluntades a granel (para colmo, filmadas), negocios turbios y un vastísimo esquema de vigilancia y delación.

A decir verdad, García no fue enfático en rechazar la posibilidadde un indulto a Montesinosy en los últimos días debió negar haber mantenido reuniones secretas con la diputada electa Keiko Fujimori, hija del ex mandatario.

  • Exiliado

    Tras el cierre del Congreso de 1992, conocido como el fujimorazo, García debió escapar de Perú en medio de versiones de que el presidente pretendía arrestarlo y hasta hacerlo matar. Acusado de corrupción, debió pasar el resto del fujimorazo en el exilio (primero en Bogotá, luego en París), hasta que la Justicia terminó rehabilitándolo con la tradicional mezcla de «falta de mérito» y «prescripción de causas».

    Como para alimentar las suspicacias, Montesinos ha jugado claramente a favor de García. Dijo que el fallido golpe humalista de 2000 sólo fue un «engaño» destinado a facilitar su fuga del país y acaba de publicar un libro en el que describe a Humala como una creación de la inteligencia venezolana y cubana en su «guerra asimétrica» con EE.UU.

    El miércoles los humalistas divulgaron una serie de supuestos e-mails entre personeros apristas y montesinistas como prueba del «pacto de impunidad». El intento no duró ni 24 horas hasta caer en el ridículo. En opinión de toda la prensa local, fue un montaje burdo. Eso, al menos, se supo. El tiempo dirá si las otras sospechas también resultan ciertas.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar