Gran Bretaña entregó el control de Basora a fuerzas iraquíes
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Muchos residentes de la provincia expresaron su optimismo.
"Hoy estamos felices de que la seguridad sea entregada de las fuerzas de ocupación británicas a las fuerzas iraquíes. Se siente como si una carga pesada ha sido quitada de nuestros pechos", dijo el profesor Adel Jassem.
Pero otros cuestionaron si las tropas iraquíes serán capaces de realizar el trabajo.
"El traspaso es un buen paso, pero esperamos que las fuerzas iraquíes estén preparadas. No creo que estén completamente listas y la entrega debió haber sido pospuesta", dijo el comerciante Faisal Sharhan, de 28 años.
La segunda mayor ciudad de Irak es un lugar con mucho dinamismo, con restaurantes que abren hasta tarde y poca desconfianza entre vecindarios, como puede verse en Bagdad.
La provincia mayormente chiíta ha escapado de la última ola de violencia sectaria que ha causado la muerte a decenas de miles de personas en el centro y norte de Irak.
Sin embargo, Basora también ha sido escenario de sangrientos enfrentamientos en facciones rivales chiítas, criminales y contrabandistas. La policía de Basora acusa a militantes de imponer estrictos códigos islámicos y de matar a mujeres por supuestos "delitos de honor".
Las facciones acordaron una tregua este mes y las cantidad de muertes ha bajado. Pero un triple ataque con coches bombas en el que fallecieron 40 personas en la vecina provincia de Maysan la semana pasada sirvió como recordatorio de la posible violencia en las zonas que los británicos han abandonado.



