16 de diciembre 2007 - 00:00

Gran Bretaña entregó el control de Basora a fuerzas iraquíes

Gran Bretaña entregó el control de Basora a fuerzas iraquíes
Gran Bretaña entregó la responsabilidad de seguridad en la provincia de Basora a las fuerzas iraquíes, marcando efectivamente el final de casi cinco años de control británico en la zona sur de Irak.

El comandante británico, el mayor general Graham Binns, elogió a las fuerzas de seguridad iraquíes y dijo que eran capaces de realizar la tarea.

"Hoy estamos ante una coyuntura especial y en un día especial, uno de los mejores días en la historia moderna de Basora", dijo el gobernador provincial Mohammed Mosbah al-Waelien la ceremonia de traspaso, realizada en la última base británica en un aeropuerto en las afueras de la ciudad.

La entrega del principal puerto exportador de petróleo de Irak, la última de las cuatro provincias controladas por Gran Bretaña desde el 2003, será la mayor prueba hasta ahora a la capacidad del Gobierno de Bagdad para mantener la seguridad sin las tropas de Estados Unidos o de su principal aliado.

Con la segunda mayor ciudad de Irak, su único gran puerto y casi todas sus exportaciones de petróleo, Basora tiene una posición más estratégica, más población y riqueza que cualquier otra de las 18 provincias anteriormente puestas bajo el control formal iraquí.

También ha sido frecuentemente más violenta, aunque las fuerzas iraquíes dijeron que sus 30.000 soldados y policías en el área pueden mantener la paz.

Muchos residentes de la provincia expresaron su optimismo.

"Hoy estamos felices de que la seguridad sea entregada de las fuerzas de ocupación británicas a las fuerzas iraquíes. Se siente como si una carga pesada ha sido quitada de nuestros pechos", dijo el profesor Adel Jassem.

Pero otros cuestionaron si las tropas iraquíes serán capaces de realizar el trabajo.
"El traspaso es un buen paso, pero esperamos que las fuerzas iraquíes estén preparadas. No creo que estén completamente listas y la entrega debió haber sido pospuesta", dijo el comerciante Faisal Sharhan, de 28 años.

La segunda mayor ciudad de Irak es un lugar con mucho dinamismo, con restaurantes que abren hasta tarde y poca desconfianza entre vecindarios, como puede verse en Bagdad.

La provincia mayormente chiíta ha escapado de la última ola de violencia sectaria que ha causado la muerte a decenas de miles de personas en el centro y norte de Irak.

Sin embargo, Basora también ha sido escenario de sangrientos enfrentamientos en facciones rivales chiítas, criminales y contrabandistas. La policía de Basora acusa a militantes de imponer estrictos códigos islámicos y de matar a mujeres por supuestos "delitos de honor".

Las facciones acordaron una tregua este mes y las cantidad de muertes ha bajado. Pero un triple ataque con coches bombas en el que fallecieron 40 personas en la vecina provincia de Maysan la semana pasada sirvió como recordatorio de la posible violencia en las zonas que los británicos han abandonado.

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