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El informe final sobre la investigación, que abarca el periodo entre 2001 y 2009, no se espera que se conozca antes de las elecciones generales previstas para junio de 2010, informó Europa Press.
Por no tratarse de una pesquisa judicial, los testigos no tendrán que dar evidencia bajo juramento ni habrá representación legal.
El equipo investigador, compuesto por cinco miembros, encabezado por el ex funcionario sir John Chilcot, fue designado el pasado mes de junio por el primer ministro, Gordon Brown, con el fin de aclarar las razones que llevaron a Londres a participar en la invasión de Irak junto con Estados Unidos.
Durante esta primera audiencia, Chilcot quiso dejar claro que la investigación será imparcial y crítica con quien tenga que serlo si los resultados así lo determinan.
"Queremos facilitar un entendimiento claro de los varios elementos centrales de la implicación de Reino Unido en Irak y cómo evolucionaron en el tiempo", explicó.
"Estamos comprometidos, y los británicos pueden esperarlo de nosotros, a garantizar que será (una investigación) rigurosa, imparcial, objetiva y justa", aseguró Chilcot.
"No estamos en un tribunal o en una investigación judicial o en una investigación legal y nuestro proceso reflejará esa diferencia", prometió Chilcot, quien insistió en que "nadie está siendo juzgado, nosotros no podemos determinar la culpabilidad o la inocencia" puesto que "sólo un tribunal puede hacerlo".
El comité investigador escuchará mañana a antiguos empleados del Foreign Office que hablarán sobre las denuncias de que el régimen de Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva, uno de los argumentos que se emplearon para justificar el inicio de la ofensiva en Irak.



