30 de octubre 2007 - 00:00

Grave ofensa para un país islámico

La figura de la adopción no existe en aquellos países musulmanes (como Chad) cuyos sistemas jurídicos están inspirados en el Corán y la «sharia». En su lugar, se contempla la «kafala» (tutoría). Aunque el propio profeta Mahoma había adoptado un niño llamado Zaid, más adelante se suprimió este concepto para limitar los derechos de los hijos no biológicos en la «kafala».

En esta nueva situación, los adultos, y no necesariamenteun matrimonio, acogen a un huérfano o pupilo para educarlo, protegerlo, alimentarlo y quererlo, siempre recordando al niño y a su entorno que el pequeño no es suyo.

Este niño no tendrá los mismos derechos que la «sharia» reserva para los hijos biológicos, como la herencia.

Las razones de este cambio fueron económicas y morales. Se dice que el hecho de que un hijo adoptado reclame parte de la herencia de los padres adoptivos «priva a los justos familiares de su herencia, lo que provocará la ira de los verdaderos familiares contra el intruso que se entromete y usurpa sus derechos».

El Corán tampoco acepta que los padres puedan querer por igual a sus hijos biológicos y adoptivos: «Alá no ha puesto dos corazones en el pecho de ningún hombre. Ni ha hecho que vuestros hijos adoptivos sean vuestros hijos. Eso es lo que vuestras bocas dicen. Alá, empero, dice la verdad y conduce por el Camino [Corán 33:4-5]».

En cuanto a cuestiones morales, el sentido de « mahramiyat» (intimidad), que incluye a todos los miembros de la familia y con la que no se puede contraer matrimonio por existir entre ellos lazos de sangre y de leche, impide que un intruso entre en el ámbito familiar. Estas personas, según el Corán (4:24), incluyen a los padres, los hermanos, los tíos y los sobrinos. De este modo, una hija adoptiva, al alcanzar la edad adulta, sobre los nueve años, podría ser deseada sexualmente por su padre o hermano adoptivo.

  • Tutela

    «La esposa del padre adoptivo no es la madre del hijo adoptado. Tampoco su hija será la hermana del niño, ni su hermana será su tía. Todas ellas son mujeres ajenas al niño». Así, la madre adoptiva siempre es una «mujer ilícita, prohibida», por lo que entre ellos pueden surgir las tentaciones prohibidas.

    Ahora bien, en el lugar de la adopción, está la mencionada «kafala» o tutela dativa, que es un acogimiento permanente. Las principales diferencias con la adopción son que en la alternativa islámica no se crea vínculo de filiación con los tutelantes. El estatus personal del menor no cambia: mantiene su nombre y apellido, su nacionalidad y su religión. Por último, los padres adoptivos tienen que ser musulmanes o se tienen que convertir al islam si no lo son.
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