Guatemala en alerta por un volcán y un huracán
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El Pacaya es uno de los volcanes más activos de la región.
La Conred, que desde el miércoles activó una alerta naranja (prevención) a nivel nacional debido al disturbio meteorológico, ha movilizado personal y habilitado albergues para trasladar a los damnificados en caso de que sea necesario.
Pero no es la única amenaza de la naturaleza que afronta Guatemala. En actividad constante desde 1965, cuando despertó de un profundo sueño de más de cien años, el volcán Pacaya, el más activo de Centroamérica, se enfureció con el lanzamiento de piedras, arena, lava y ceniza sobre nueve comunidades del sur del país.
Sus efectos, sin embargo, se han sentido en un radio de cien kilómetros cuadrados, en donde dejó un mar de arena negra en las carreteras y techos de miles de viviendas, que se convirtió en una mezcla de lodo debido a la lluvia que también azota al país.
Una virulenta erupción irrumpió sobre al menos nueve comunidades y tomó por sorpresa al periodista de televisión Aníbal Archila, quien había viajado la víspera para realizar un reportaje sobre la actividad del coloso.
El reportero, a quien le acompañaron dos camarógrafos que lograron escapar con vida de la furia del volcán, se encontraba a unos 20 metros de los ríos de lava cuando fue golpeado por rocas incandescentes que saltaron con violencia desde el cráter.
A la muerte del periodista se sumó la de un profesor que, aprovechando que el Gobierno suspendió las clases por la erupción volcánica, se dedicó a limpiar el tejado del establecimiento escolar, pero se desplomó de un cuarto piso y murió.
Las autoridades de Protección Civil también dan cuenta de tres niños menores de 10 años desaparecidos, más de 67 heridos, un centenar de casas totalmente colapsadas y otras 800 con daños en diferentes comunidades ubicadas en las cercanías del Pacaya.




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