Habrá elecciones legislativas anticipadas en Alemania

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El presidente alemán, Horst Koehler disolvió hoy el Parlamento y convocó elecciones anticipadas por considerar válidos los argumentos del canciller, Gerhard Schroeder, quien estima no tener mayoría suficiente para seguir con las reformas sociales que necesita Alemania.

Schroeder confirmó, inmediatamente después de que Koehler anunciara su decisión, que aspira a la reelección, en un discurso con visos de campaña electoral en el que se declaró seguro de que sus reformas están dando frutos y de que cada vez más gente lo reconoce.

Con el anuncio de Koehler, hecho en una alocución a la nación a la hora de mayor audiencia, acabaron dos días de suspense en el que Alemania esperó la decisión del jefe del Estado que debía, a más tardar mañana, hacer uso de su prerrogativa de convocar las elecciones.

El presidente agotó el plazo que tenía de tres semanas (desde que el canciller Schroeder perdiera intencionadamente un voto de confianza en el Parlamento para poder solicitar la disolución de la cámara y la convocatoria de elecciones) porque, como dijo en su discurso, quiso consultar con todas las partes.

Al final se convenció de que en la situación actual de Alemania, con el paro y el déficit presupuestario que imperan y los retos que representan el envejecimiento de la población y la globalización, "hace falta un Gobierno que pueda perseguir con firmeza sus objetivos" y que cuente para ello con una amplia base parlamentaria.

Con la decisión de Koehler no está aún asegurada del todo la celebración de las elecciones, pues dos diputados al menos han anunciado que recurrirán la disolución del legislativo ante el Tribunal Constitucional y no se descarta que éste vuelva a dar una sorpresa como con la reciente decisión sobre la euro-orden.

La Constitución alemana no permite la autodisolución del Parlamento y obliga para ello a seguir vías indirectas como es pedir y perder un voto de confianza.

Esta última opción, aunque ya se ha dado dos veces en la historia de la República Federal de Alemania (RFA), es controvertida y con la decisión de Koehler no acabarán los debates sobre la legitimidad de la misma o sobre la oportunidad de cambiar la Ley Fundamental para permitir la autodisolución.

Kohler sí ve probado que se dan las condiciones de inestabilidad parlamentaria para adelantar las elecciones, pese -dijo- a las manifestaciones públicas de apoyo a Schroeder de los sectores más críticos con su plan de reformas dentro de su coalición de Gobierno entre socialdemócratas y verdes.

Tras el anuncio de Koehler, representantes de todos los partidos, que no habían esperado a la decisión del jefe del Estado para empezar a hacer campaña, expresaron su satisfacción y lanzaron sendos llamamientos en favor de un nuevo comienzo tras los comicios.

Schroeder se mostró convencido de que el espíritu de la renovación está de su parte y dijo que el ciudadano puede decidir si quiere una "potencia media que busca soluciones pacíficas a los conflictos" y una Europa "social" y "fuerte".

Reiteró que su intención era seguir adelante por el camino de las reformas laborales y sociales, que calificó de "correctas y necesarias".

Su contrincante en la carrera electoral, la presidente de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Angela Merkel, llamó a los ciudadanos a aprovechar la oportunidad que se les presenta con las elecciones anticipadas para ofrecer "un nuevo comienzo" a Alemania.

Merkel presentó un panorama sombrío de la situación actual del país con "cinco millones de parados, 40.000 quiebras anuales y un enorme déficit estatal", y afirmó que Alemania no debe conformarse con esto.

Contrariamente a Schroeder, que habló solemnemente desde la Cancillería, Merkel lo hizo siguiendo un esquema de campaña, durante una "fiesta del vino" de su partido en Baviera.

De momento las encuestas dan a la CDU como ganadora, aunque pierde ventaja cada semana, no tanto por un repuntar de Schroeder como por la fortaleza de una nueva alianza de izquierdas.

Una encuesta de la primera cadena de televisión ARD, hecha poco antes del anuncio de Koeller, indica que el 74 por ciento de los electores piensan que Merkel será canciller después de los comicios de septiembre, contra sólo un 19 que creen a Schroeder capaz de conservar el poder.

La inmensa mayoría de los alemanes (un 78 por ciento) aprecia en cualquier caso la oportunidad de poder pronunciarse en septiembre sobre el futuro político del país.

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