3 de diciembre 2010 - 23:20

¿Hasta dónde WikiLeaks interferirá en la Cumbre?

Por Matías Ortega, enviado especial a Mar del Plata.- El escándalo internacional por la masiva filtración de documentos secretos de las embajadas de EEUU, difundidos por el sitio de Internet WikiLeaks, no estará ajeno a la Cumbre de Iberoamérica. Sin embargo, no habrá condena para el país del Norte en la declaración final.

La decisión de no echar más nafta a la incendiaria situación de la administración de Barack Obama por el Wiki-escándalo, surgió por un pedido expreso de los países que mejor relación tienen - o intentan tener- con EEUU. Entre ellos se cuentan a Brasil, Chile y Colombia.

Pero la Argentina también tomó posición: no avalará ninguna condena, pero se le dio luz verde al ecuatoriano Rafael Correa para que embista verbalmente contra la potencia a su gusto. Faltarán a su lado dos laderos importantes en esa cruzada. Uno es el venezolano Hugo Chávez, quien oficialmente justificó su ausencia en que atender el problema de las inundaciones en su país que dejaron cerca de 40 muertos. El otro es el boliviano Evo Morales. Ambos están mencionados en los cables secretos difundidos a través de la prensa internacional.

Chávez es, según los documentos filtrados, una de las principales preocupaciones de EEUU en la región. Se esperaba que encabece una cumbre paralela en la que descargaría su rabia contra el "imperio". Pero a último momento - ¿por intervención argentina? - prefirió no viajar a Mar del Plata.

Por su parte, Morales decidió no asistir luego de que trascendiera que la presidente Cristina de Kirchner se había comprometido con EEUU a monitorear al gobierno boliviano y ayudar para mejorar las relaciones entre ambos países. "Yo jamás voy a tener desconfianza de la compañera", dijo hoy el cocalero para descomprimir la relación con la mandataria.

Cristina recibió ayer el llamado de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien según la ínfima información que trascendió le dio las "explicaciones" del caso. Esa comunicación fue un bálsamo que recibió la Presidente para tomar la decisión final de que la Cumbre no se transforme en una caja de resonancia contra EEUU por las filtraciones.

Así, a pesar de los polémicos contenidos de los cables de la embajada en Buenos Aires, no se avalará una condena al país norteamericano. Entre las principales revelaciones, se supo que a EEUU le preocupaba la salud física y mental de Cristina, si terminaría su mandato, el "estilo K", y las sospechas sobre ministros vinculados a la corrupción, el narcotráfico y el espionaje.

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