Los dramas que esperan a Xiomara Castro, la virtual presidenta de Honduras

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La candidata que encabeza el escrutinio es la esposa del mandatario derrocado en 2009. Deberá lidiar con una corrupción endémica, un elevado endeudamiento, una grave crisis económica y la presión de EE.UU.

Tegucigalpa - La izquierdista Xiomara Castro Zelaya encabezaba ayer con una ventaja de casi 20 puntos la carrera a la presidencia de Honduras tras el escrutinio de más de la mitad de los votos, lo que la ponía en camino a convertirse en la primera mujer que gobernará su país. En caso de confirmarse el resultado deberá enfrentar una compleja realidad hecha de violencia, narcotráfico, corrupción y problemas económicos, pero para sus partidarios eso supondría una reivindicación del expresidente Manuel Zelaya, su marido, depuesto en un golpe en 2009.

Castro, candidata del partido Libertad y Refundación (Libre), obtenía el 53,61% de los votos, seguida por el alcalde de Tegucigalpa Nasry Asfura, del oficialista Partido Nacional (derecha) con 33,87%, según las últimas cifras del Consejo Nacional Electoral (CNE) con 51,45% de los sufragios contabilizados. En tercer lugar se ubica el aspirante del Partido Liberal, Yani Rosenthal, con 9,21%.

“Buenas noches, ganamos”, dijo Castro, de 62 años, la noche del domingo frente a sus simpatizantes. La mujer se declaró ayer vencedora de la contienda.

“Tiendo la mano a mis opositores porque no tengo enemigos. Llamaré a un diálogo con todos los sectores”de Honduras, aseguró, a la vez que prometió “un Gobierno de reconciliación”.

Rezagos

Incluso en los momentos más álgidos de la pandemia del nuevo coronavirus, la corrupción continuó siendo el principal problema para la mayoría de los casi 10 millones de ciudadanos, según una encuesta de CID Gallup publicada en septiembre.

El Congreso, dominado por el oficialista PNH, aprobó una serie de medidas que dificultan la investigación de delitos de cuello blanco. Tampoco renovó las funciones de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad (MACCIH) -secundada por la OEA-, que tenía en la mira al mandatario, su círculo cercano y decenas de funcionarios públicos.

En 2020, Honduras ocupó el puesto 157 de 180 países, según el ránking de percepción de corrupción de Transparencia Internacional. La nación ha ido cayendo en la lista en los últimos años y, desde 2014, cuando Juan Orlando Hernández asumió la presidencia por primera vez, retrocedió 31 puestos.

El próximo Gobierno tendrá un fuerte motivo para combatir la corrupción, toda vez que Estados Unidos -su mayor socio comercial- está condicionando una ayuda de 4.000 millones de dólares para Honduras y otros países centroamericanos a la lucha contra ese flagelo.

Lastres

En tanto, la economía de Honduras ralentizó su crecimiento en el último lustro, lastrada por la corrupción y la inseguridad. En 2020, el producto bruto interno (PIB) del segundo país más poblado de Centroamérica cayó un 9% por los efectos de la pandemia y de dos potentes huracanes que golpearon la zona.

Las proyecciones del Banco Mundial sugieren que la proporción de personas que viven por debajo de la línea de pobreza de 5,5 dólares al día habría aumentado al 55% el año pasado, esto es, más de 700.000 nuevos pobres.

Además, de 2019 a 2020, la tasa de desempleo casi se duplicó al legar al 10,9% y la de subempleo pasó del 60,6% al 70,7%. En septiembre de 2021, unos 3,3 millones de hondureños -un tercio del país- enfrentaban inseguridad alimentaria aguda.

Por si fuera poco, el país tiene una de las tasas de cobertura de la vacuna contra el covid-19 más bajas de América Latina: apenas el 39% de sus habitantes tienen el esquema completo. Ello hace temer a epidemiólogos que un rebrote podría obligar a las autoridades a imponer restricciones que frenen la recuperación económica.

Deuda

La próxima administración recibirá un país con más de 15,000 millones de dólares en deuda pública, un 57% del PBI. Castro propuso “readecuar” y “auditar” la deuda.

Las difíciles condiciones de vida, la inestabilidad política y la corrupción han contribuido a que la migración crezca sin freno. En el año fiscal 2021, que terminó en septiembre, los hondureños representaron casi la mitad de los 701.049 centroamericanos detenidos en la frontera suroeste de Estados Unidos, según cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de ese país (CBP).

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