18 de diciembre 2006 - 00:00

Huánuco, un valle de violaciones y niñas embarazadas

Huánuco, Perú - Nuvia V.T. es la madre más joven del nuevo siglo. Cumplió nueve años el mismo día que dio a luz. Vive en Huánuco, una región del centro de Perú. Una zona que es ya el valle de las niñas embarazadas. Porque su historia, con ser la más impactante, no es, de ningún modo, una excepción.

Según el Programa Juntos, de apoyo a la pobreza, existen otras 220 nuvias, de entre 12 y 14 años, esperando el fruto de feroces violaciones. Los casos de pequeñas de niñas abusadas por familiares se cuentan por decenas. Huánuco es una zona de extrema pobreza. Como el caserío donde creció Nuvia hasta sus apenas 130 centímetros. En la región muchas familias sobreviven con ingresos que no llegan a los 75 céntimos de euro por día.

Hay pueblos donde, a partir de las seis de la tarde, las mujeres no pueden salir de su casa. La noche es sinónimo de tragedia y la mejor aliada de los violadores. Se calcula que las estadísticas oficiales sólo reflejan 30% de los casos. Los padres lo ocultan por vergüenza. En la sierra de Huánuco hay asaltos permanentes a colectivos. Cotidianamente, además de realizar el robo, los ladrones violan a las pasajeras. No es extraño, incluso, que los culpables compren el silencio de los padres con dinero. Aprovechan su pobreza para alcanzar la impunidad.

Uno de los casos recientes es el de una niña de 12 años embarazada por un vecino. El, poderoso hacendado, ha ocultado su crimen a la Justicia regalando tierras a los padres de la pequeña.

En el caso de Nuvia, fue violada por sus dos primos hermanos durante cinco meses. Su caso refleja la pobreza de la región. Nuvia, la niña de ese mundo, no le contó a nadie lo que le pasaba casi a diario. Fue su secreto. Hasta que tiene ardor en el estómago. Sufre punzadas. «Me duele un poco la panza», le dice, en lengua quechua, a su madre. Esta, preocupada, la lleva al centro médico más cercano, ubicado en la capital de Pachitea, Panao. Caminan dos horas entre maleza y viento. Ya es verano y el clima no es un obstáculo. Cuando llegan, un doctor la atiende. Se sorprende por su primera sospecha.

  • Fenómeno real

    Apenas le pone la mano en su vientre, descubre que el mal de Nuvia no es una enfermedad. A pesar de ello, le practica las primeras pruebas médicas de su vida. Las violaciones persistentes coincidieron con un momento en que la niña ovuló. Es un fenómeno extraño, pero real. El diagnóstico: Nuvia, ocho años, apenas un metro treinta de estatura, espera un bebé. El embarazo más precoz de este siglo, y ella, de dar a luz, se convertiría en una de las madres más jóvenes de la historia. Los responsables del centro de salud avisan a la policía. Los agentes llegan a su casa en busca del culpable. Nuvia los mira extrañada. Es el mayor movimiento de personas que ha visto nunca. Su madre llora. Los guardias, vestidos de gris, tienen rostro de enojo. Ella deja caer varias lágrimas, más por incertidumbre que por tristeza. La cacería comienza.

    Las autoridades van en busca de los culpables. Sus primos, Avilio Arostica Berrospi (de entre 23 y 29 años) y el otro, un adolescente de 17, han huido ya. Un soplo de un funcionario corrupto les advirtió. Se escaparon a la selva peruana, a Aguaytia. Un lugar donde desaparecer es una posibilidad real. El comisario Tomás Garay encabeza su búsqueda. De no encontrarlos antes, los habitantes del pueblo los lincharán. Primero los golpearán. Cuando ya no se muevan, los atarán desnudos a un poste. Si las autoridades no llegan a tiempo, los quemarán vivos. Es la ley del pueblo, cansado de que sus pequeñas vivan estas atrocidades.

    Por lo pronto, los fugitivos les están ganando la partida a Garay y al pueblo. Pero ésa es la historia de los verdugos. ¿Y la víctima? En agosto, trasladan a Nuvia a un refugio de monjas en Panao. Está oculta y protegida. Su embarazo es complicado. A su edad, su cuerpo está en pleno cambio. Crecerá poco más. Las glándulas mamarias le han comenzado a crecer hasta alcanzar la dimensión que tendrían las de una niña de 12 años. El útero pasa de medir cinco a 30 centímetros. Al haber pasado el sexto mes de embarazo, el riesgo para el bebé es cada vez mayor. Su cuerpo no está preparado para dar a luz naturalmente. Los partes médicos son claros. Es un «embarazo de alto riesgo».

    Debe ir a un hospital que pueda resolver un embarazo de estas características. El 28 de setiembre llega a la capital del departamento de Huánuco en una ambulancia. Atrás la sigue una multitud de periodistas. Los flashes le iluminan la cara.

  • Pena de muerte

    La pequeña es un gancho mediático irresistible. Los políticos comienzan a intervenir. La congresista María Luisa Cuculiza, afín al ex dictador Alberto Fujimori, se compromete a ser la madrina. El embarazo de la niña de ocho años ha aumentado el fuego de uno de los debates políticos más intensos que ha vivido Perú: la pena de muerte para los violadores de menores de edad. El presidente, Alan García, tiene una obsesión con que esta medida sea aprobada lo más pronto posible.

    El ginecólogo del hospital Hermilio Valdizán de Huánuco, Fredy Vallejos Escalante, señaló que el caso de Nuvia V.T. es absolutamente excepcional. Un embarazo a esa edad, sostuvo, sólo puede tener dos razones: «Por una pubertad precoz, una posibilidad muy remota, o porque la niña, por bastante tiempo ha tenido relaciones sexuales». Así, el organismo alcanza una madurez a mayor velocidad, y la menstruación aparece de repente. Nuvia, separada de su progenitora, llega a la maternidad de Lima. La meta del personal es la supervivencia de su bebé. Pocos creen que eso sea posible. Luego llega al hogar para madres adolescentes Santa Rita de Casia. En octubre, comienza a recibir tratamiento psicológico especializado. Las adolescentes que están allí la miman. En su pueblo, sus hermanas pasan, por decisión de la fiscalía, a ser cuidadas por el Estado.

    En el valle de las niñas madre la situación continúa inalterable. Un nuevo caso anima los corrillos. En estos días se descubre que un tipo llamado Máximo Encarnación Eugenio sometió a su propia hija a violaciones desde que tenía 13 años. Cuando ella huía de casa, la hacía regresar atada por las muñecas con una carga de piedras pesadas. Durante el camino de regreso, la golpeaba con un látigo. En el río, la desnudaba, la sumergía hasta que prometía que no lo volvería a hacer. Máximo tuvo cinco niños que podrán llamarlo papá y abuelo. Viejas historias de ayer y hoy. Como la de la niña Nuvia.

    El 1 de diciembre, coincidiendo con su noveno cumpleaños, una cesárea permite el nacimiento de un varón de dos kilos y medio. En el día en que debía recibir juguetes, la niña Nuvia se convierte en la madre más joven del siglo.
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