20 de agosto 2008 - 00:00

Indignación en México

La confiscación de los bienes de Cemex por el Estado venezolano -que incluyó el uso de tropas y la toma de plantas- cayó mal en el gobierno de México. La Cancillería de ese país emitió ayer un firme comunicado en el que le pide al gobierno de Hugo Chávez que «continúen las negociaciones sobre la base de los principios de diálogo, trato no discriminatorio, concertación y apertura y conforme al marco legal aplicable».

Las cuatro plantas que tenía Cemex fueron ocupadas ayer por efectivos del ejército venezolano cumpliendo una orden emitida por el propio Chávez.

La Cancillería dijo en su documento que pese a «los contactos sostenidos hasta el momento entre autoridades venezolanas y funcionarios de la empresa, no ha sido posible llegar a un acuerdo mutuamente satisfactorio. Por ello pedimos la continuidad de las negociaciones con el interés de velar por los intereses mexicanos en la empresa y asegurar que el proceso llevado a cabo por las autoridades de Venezuela se apegue al marco legal aplicable respetando el principio de trato no discriminatorio». El párrafo alude sin dudas al acuerdo alcanzado con la suiza Holcim y la francesa Lafarge, a las que se les pagarán sus activos.

En tanto, y a pesar de diversas versiones periodísticas, el bolivariano aún no alcanzó un acuerdo con Techint sobre el monto con el que Venezuela indemnizará al grupo argentino por la estatización de la siderúrgica Sidor. Esas versiones hablan de un monto cercano a los u$s 1.700 millones, y agregan que Techint conservaría 10% de la empresa. Fuentes del grupo en Buenos Aires negaron que ese acuerdo ya se haya firmado ayer y aseguraron que «por ahora seguimos negociando».

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