París - Hoy comienza en Copenhague una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea considerada crucial para el futuro del bloque, ya que cerrará los últimos detalles para la financiación de la adhesión, en 2004, de diez nuevos países. Pero el tema potencialmente más explosivo del encuentro será el de la adhesión con Turquía, que presiona, con el firme respaldo de Estados Unidos, para que Los Quince fijen ya una fecha para el inicio del proceso.
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En principio, se estima que la histórica incorporación, trece años después de la caída del Muro de Berlín, de Polonia, la República Checa, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Lituania, Letonia y Estonia, además de Chipre y Malta, costará a la UE unos 40.000 millones de dólares entre 2004 y 2006. Su entrada efectiva está prevista para el 1 de mayo de 2004 y se estima que Bulgaria y Rumania lo harán tres años más tarde.
La cumbre de Copenhague estará lejos de ser una fiesta, ya que se desarrollará en el clima de un fuerte tira y afloja entre los actuales y futuros miembros de la UE. Los países candidatos, liderados por Polonia, que ya deja en claro sus pretensiones de convertirse en uno de los pesos pesados de «la Europa de los Vein-ticinco», están resueltos a aprovechar el mediático encuentro para lograr mejoras en las condiciones en que se financiará su adhesión, principalmente en lo que hace a las reformas agrícolas.
Para dar muestras de que la UE está dispuesta a hacer un sacrificio para concretar la ampliación, la presidencia danesa ofreció, sin aval de sus otros 14 socios, un aumento de 1.600 millones de dólares en la factura de la misma, algo que algunos miembros, como Alemania, que atraviesa graves dificultades presupuestarias, considera demasiado generoso. Los reclamos que más se oyen son los de Polonia que, con 38 millones de los 75 millones de habitantes que se incorporaran a la UE, dice que no está dispuesta a adherirse a la Unión si no es en las mejores condiciones posibles, según afirmó el martes el primer ministro Leszek Miller.
Según el diario «Le Figaro», Varsovia presentó el lunes una larga lista de reivindicaciones de último momento como las tasas del IVA sobre los departamentos nuevos o las cuotas para las bananas y los productos lácteos, pero, sobre todo, lo que busca -secundada por la República Checa y Hungría-es un aumento financiero de 1.100 millones de dólares para las ayudas directas a sus agricultores, que en la actualidad representan 20% de la población activa. Los Quince consideran, sin embargo, que aumentando de 39.300 millones a 42.100 millones de dólares la factura final, Copenhague llegó al límite de lo que la UE puede ofrecer. El otro gran tema que se debatirá en la cumbre es la fecha en la que comenzarán las negociaciones para la adhesión a la Unión Europea de Turquía, país musulmán al que, tras más de 30 años de dilaciones, se le concedió oficialmente el status de candidato en 1999.
Recientemente, el presidente francés Jacques Chirac y el canciller alemán Gerhard Schröder propusieron, conjuntamente, iniciar las conversaciones en julio de 2005, bajo reserva de una evaluación positiva de los progresos políticos y económicos de Ankara. Esta parecía, a priori, la línea que prevalecería en la cita de Copenhague, pero esta semana Turquía comenzó a presionar, respaldada por Washington y Londres -que la quieren como aliada ante una eventual guerra con Irak-, para que la fecha definitiva se fije durante 2003.
Otro factor que refuerza la posición turca es que, como miembro de la OTAN, tiene un peso decisivo en la constitución de una defensa europea y en la reunificación de Chipre, actual-mente dividida en una parte turca y una griega.
La integración de Turquía es un tema que genera un fuerte debate en Europa. En Francia, por ejemplo, nada menos que Valéry Giscard d'Estaing, ex presidente de la República y presidente de la Convención sobre el futuro de Europa, levantó una fuerte polémica al estimar que tal adhesión supondría «el fin de la Unión».
También en Francia, un sondeo de la consultora Ipsos publicado por «Le Figaro», reveló que mientras 56% de los consultados está a favor de la ampliación de la UE, un porcentaje similar está en contra de la incorporación de Turquía, señalando como causa principal el riesgo de un flujo migratorio incontrolable.
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