Insólito concurso de belleza para evitar ruptura en Bélgica
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Según la organización, los "buenos dotes de conciliación" de las candidatas están relacionados con su "disposición a defender y promover" la periferia -flamenca- de Bruselas, donde se encuentra precisamente el distrito de BHV. "Se trata, sobre todo, de un intento por relajar el ambiente. En estos momentos hay demasiada crispación en el país y necesitamos recuperar la calma", explica Marcel Maerin, uno de los organizadores.
"Queremos mostrar que Bélgica tiene chicas bellísimas y listas, que no desean que el país se divida, sino todo lo contrario que coexista la armonía", agrega en declaraciones a la emisora.
Las votaciones para "Miss BHV" ya están abiertas en la página "www.missbhv.be". Hasta el momento, las primeras jóvenes clasificadas para la gran final de "Miss BHV" son: Candice (23 años del barrio de Rhode-Saint-Genèse), Fabienne (de 20, de Alsemberg), Fanny (de 21, oriunda de Inkebeek), Isabel (21, Relegem) y Leen (18 años, de Dworp).
Pero para obtener el título de "Miss BHV" no sólo basta la belleza y las "dotes de conciliación". "Tienen que demostrar amplios conocimientos de política belga, de historia y también de idiomas", explica Maerin.
El epicentro del terremoto político, que ejemplifica la aguda división entre flamencos (de habla holandesa, el 60% de la población, en el norte) y valones (de lengua francesa, el 40%, en el sur), es el distrito electoral de "BHV", formado por 19 municipios que integran la "Región de Bruselas".
Con sus 120.000 habitantes valones, Bruselas-Hal-Vilvoorde quedó en 2007 "anexionado" a Flandes y escindido traumáticamente de Bruselas. El efecto más directo de esa medida de fuerza es que los valones de Bruselas-Hal-Vilvorde perderán su derecho a votar en las elecciones a los partidos francófonos.
El conflicto está ahora más candente que nunca, después de que los liberales en el gobierno federal belga, el Open-VLD, decidieran la semana pasada salir de la coalición (de cinco partidos) encabezada por segunda vez por el primer ministro democristiano, Yves Leterme, ante la constatación de que ha sido imposible encontrar una fórmula de consenso entre los intereses de ambas partes.
El ex primer ministro belga, Jean-Luc Dehaene, mediador nombrado por el rey, Alberto II, para intentar lograr un acuerdo entre esos dos hemisferios lingüísticos belgas tuvo que constatar su fracaso y con ello dio alas para que los liberales rompieran la semana pasada la coalición.
Por el momento, el monarca mantiene en "suspenso" su decisión de si acepta o no la dimisión que le ha presentado Yves Leterme, a la espera de que se pueda todavía recomponer la coalición y evitar una nueva crisis de gobierno en Bélgica.




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