Intenta Italia un difícil gobierno de amplia base
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Franco Marini (der.) escucha al presidente italiano, Giorgio Napolitano, durante una comparecencia
ante la prensa. El primero deberá encargar la compleja tarea de armar un gabinete
de amplia base, sorteando la presión de Silvio Berlusconi por elecciones anticipadas.
Y es que en el Senado, La Unión hasta ahora sólo sacaba dos escaños de diferencia a los conservadores (158-156), pero tras la salida de la coalición del pequeño partido democristiano UDEUR que cuenta con tres senadores, el centroizquierda quedó en minoría (155-156).
Marini puede contar con los votos de algunos de los senadores vitalicios (son siete), pero volvería a repetirse el mismo escenario dejado por el caído gobierno de Romano Prodi: la inestabilidad política, algo que quiere evitar Napolitano.
Desde las filas de La Unión, sus líderes apoyan ese eventual gobierno de Marini, aunque ya comenzaron a abrirse las primeras grietas entre sus miembros sobre cómo debe ser el consenso.
Y es que esa variopinta coalición está formada por 14 partidos y de la misma forman parte desde democristianos hasta comunistas, pasando por verdes, socialistas y liberales, a los que lo único que unía era echar a Berlusconi del poder pero que una vez logrado éste en las elecciones de 2006 se han mostrado incapaces de ponerse de acuerdo en los grandes puntos, llevando al Ejecutivo de Prodi prácticamente a la parálisis.
Berlusconi, quien ha recuperado su liderazgo en los sondeos de opinión, aseguró que no quiere «perder tiempo». «Le diremos a Marini que queremos elecciones ya mismo», afirmó el ex premier, que intuye la posibilidad de conseguir una victoria rápida. Berlusconi ganaría con 54% de los votos frente a 44,5% de la centroizquierda en las elecciones anticipadas.
«Nosotros no estamos de acuerdo, y se lo diremos al presidente del Senado. No existen márgenes para un diálogo sobre la ley electoral, porque se intentó llegar a un acuerdo durante largo tiempo y sin ningún resultado». Según un sondeo de urgencia del diario «Corriere della sera», 66,8% de los italianos está convencido de que Marini arrojará la toalla y no logrará formar ejecutivo.
Berlusconi, piensa acudir con dos listas a la próxima batalla electoral italiana. Hace meses fundó el nuevo Partido del Pueblo para la Libertad junto a su actual Forza Italia, sin dejar claro aún cómo actuará con dos formaciones.
Y también el alcalde de Roma, Walter Veltroni, siempre defensor de la reforma electoral, se plantó firmemente con su Partido Democrático.
Es éste el panorama que lleva a Napolitano a pedir urgente una reforma del sistema electoral que reduzca el gigantesco número de partidos con representación parlamentaria e impida que en el futuro se repita el mismo cuadro de ingobernabilidad.
La crisis dejó a la tercera mayor economía de la zona euro sin un gobierno fuerte y creíble, justo cuando la economía global está en declive y los negocios italianos y la confianza del consumidor están en sus niveles más bajos desde hace al menos dos años.
Los mercados temen que otro gobierno de Berlusconi sin restricción en los gastos pueda revertir los progresos hechos por Prodi en la reducción del déficit presupuestario y la deuda pública en Italia, la mayor en la Unión Europea.
«Espero la continuación de estas políticas tan buenas seguidas hasta ahora por Prodi y (su ministro de Economía, Tommaso) Padoa-Schioppa», declaró el comisario de la Unión Europea para Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, en Bruselas.




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