Pekín (EFE, La Vanguardia) - En un hecho inusual por el cerrado régimen chino, miles de obreros textiles se enfrentaron con centenares de policías durante una manifestación que protagonizaban para exigir mejoras salariales en la provincia de Cantón. Los hechos ocurrieron el pasado viernes, aunque se publicaron el domingo, en el marco de la censura que rige en el país asiático.
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Los trabajadores marcharon hacia su fábrica en Zengchen y obligaron a los vigilantes a huir. Centenares de policías intervinieron entonces para dispersar a los manifestantes utilizando gases lacrimógenos. Veinticuatro personas, consideradas las organizadoras de la protesta, fueron detenidas. Los bajos salarios cobrados en China contribuyen al precio rentable de las prendas textiles para su exportación, hecho que está causando una disputa abierta entre Pekín y los Estados Unidos y la Unión Europea.
Las reuniones mantenidas entre las grandes potencias durante el fin de semana no lograron solucionar la polémica sobre el comercio textil, que se perfila como un «gran problema» en las relaciones bilaterales, informó la prensa local.
«China y los EE.UU. no logran resolver las disputas», tituló el rotativo «China Daily», según el cual una solución al conflicto textil sigue siendo «escurridiza».
Un total de 19 millones de chinos trabaja directamente en el sector textil, que también es una gran fuente de empleo en la UE y los EE.UU.
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