Bagdad (EFE, Reuters) - Más de treinta personas, incluidos dos soldados de EE.UU. y varios policías iraquíes, murieron en ataques de insurgentes y bombardeos norteamericanos registrados en el frente sunnita tras días de relativa calma.
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Los ataques más sangrientos tuvieron lugar en la ciudad de Ramadi, a unos 100 kilómetros al oeste de Bagdad, donde dieciséis iraquíes, en su mayoría agentes de policía, perdieron la vida en la explosión de dos coches bomba. Los ataques fueron contra una comisaría y contra miembros de la Guardia Nacional iraquí. Ramadi es una ciudad casi exclusivamente sunnita.
Mientras tanto, el mando militar de EE.UU. anunció que dos soldados estadounidenses murieron y otros tres resultaron heridos por la explosión de una bomba al paso del vehículo militar en el que viajaban. En Falluja, al menos quince iraquíes murieron en un bombardeo estadounidense.
En este contexto, el canciller británico, Jack Straw ,consideró«difícil» la realización de las elecciones el 30 de enero, en coincidencia con pedidos de grupos políticos iraquíes para retrasar la fecha. En cambio, el canciller estadounidense Colin Powell, dijo no ver motivos para tal postergación.
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