Washington (Télam-SNI, EFE) - El presidente estadounidense, George W. Bush, debió prometer ayer que pondrá a consideración del Congreso y de los aliados cualquier plan diseñado para derrocar a Saddam Hussein, tras el anuncio determinante de Alemania y Arabia Saudita contra una eventual intervención militar en Irak.
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«Les prometo que seré paciente y reflexivo y que se consultará al Congreso así como a nuestros amigos y aliados y examinaré todas las opciones y todos los medios a mi disposición», dijo Bush, en respuesta a la creciente inquietud internacional. En tanto, la prensa local informó que los altos mandos militares superaron sus divisiones en torno al tema y ahora respaldan de manera unánime una posible incursión militar.
En tanto, Arabia Saudita anticipó ayer que no permitirá el uso de su territorio «en ningún sentido» para un ataque contra Irak.
El canciller saudita, príncipe Saud, dijo en una entrevista concedida a la agencia «Associated Press», que su país se opone a cualquier operación estadounidense contra Bagdad «porque creemos que no es necesario, especialmente ahora que Irak se está moviendo para implementar resoluciones de Naciones Unidas».
Además de los pronunciamientos de Berlín y Riad, aumentaron los cuestionamientos en el Reino Unido a un posible ataque contra Saddam Hussein, mientras que Moscú los consideró «inaceptable» y surgieron más voces críticas en la Unión Europea.
«Medio Oriente tiene necesidad de una nueva paz y no de una nueva guerra», declaró el jefe de gobierno alemán, Gerhard Schröder, al diario popular «Bild».
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