Washington (AFP, EFE) - El Congreso de Estados Unidos aprobaría esta semana de forma abrumadora la resolución que autoriza al gobierno a usar la fuerza contra Irak, después de que la mayoría de los demócratas se manifestara dispuesta a apoyar a la Casa Blanca en sus planes bélicos.
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El jefe de la bancada demócrata del Senado, Tom Daschle, pronosticó que la resolución «saldrá adelante y con un amplio apoyo bipartidista». El senador, cuyo bloque es mayoritario en la Cámara alta, explicó que «ésta es la primera autorización preventiva y unilateral del uso de la fuerza» del Congreso», por lo que recalcó que «tenemos que tener mucho cuidado».
Por otra parte, el diario «The Washington Post» informó ayer que expertos de los servicios de inteligencia consideran que el presidente iraquí Saddam Hussein será reemplazado por sus allegados antes de un ataque de EE.UU. a Irak.
Ante la amenaza estadounidense, los dirigentes iraquíes, militares y civiles tienen la elección entre suceder a Saddam Hussein o ser apresados o incluso resultar muertos en los combates, dijeron varios altos y ex altos funcionarios estadounidenses al diario. «Alguien va a actuar y eso ocurrirá», indicó al «Post» un ex funcionario de la CIA (central de inteligencia estadounidense).
Desde el lado iraquí, el embajador ante Naciones Unidas, Mohammed Aldouri, dijo que Bagdad estaría dispuesto a considerar una nueva resolución del Consejo de Seguridad sobre las inspecciones de su armamento, variando lo expresado por su país hace una semana. Otra buena señal desde el régimen de Bagdad fue que permitirá que las inspecciones incluyan a los ocho palacios presidenciales de Hussein. Aldouri recordó que el regreso de los inspectores es «sin condiciones».
Saddam Hussein sostuvo, en tanto, que «Irak quiere seguir siendo un país independiente. Hemos recibido la misión de defender esa independencia. Lo hemos aceptado con alegría y me resulta imposible que renunciemos a ello o que permitamos al extranjero gobernarnos», dijo durante una reunión con el ministro de Defensa, sultán Hashem Ahmad, de la que participaron sus dos hijos, Kussai (jefe de la guardia republicana) y Udai (jefe de los «combatientes de Saddam»).
En Nueva York, miles de personas, entre ellas estudiantes, estrellas de cine y familiares de las víctimas de los ataques contra las Torres Gemelas, se congregaron en el Central Park para expresar su oposición a una guerra.
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