Bagdad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Irak inició el año marcado por nuevos atentados que se cobraron la vida de siete personas y causaron heridas a cerca de medio centenar, en un nuevo escenario de protestas contra el aumento del precio del combustible.
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Dos personas murieron al salir de una mezquita sunnita cuando varios hombres armados abrieron fuego, en el sur de la capital, relató una fuente de la seguridad.
Por su parte, un religioso de la corriente chiita radical de Moqtada Sadr fue abatido por hombres armados en Mahmudiya, en el sur de la capital, mientras que otros dos iraquíes perdieron la vida por disparos en dos ataques separados en Bagdad.
También murió un policía por disparos cuando abandonaba el trabajo en su vehículo en Mosul, indicó la policía de esta ciudad del norte de Irak, donde otros dos oficiales resultaron heridos en la explosión de una bomba. Durante el día estallaron al menos 12 coches bomba y dos artefactos sobre todo en Bagdad y en el norte del país, aunque el número de víctimas fue limitado dado que las calles estaban semidesiertas por ser día festivo. Bagdad volvió a concentrar buena parte de la violencia terrorista, que dejó al menos a 17 personas heridas. Once de ellas lo fueron por tiros después de un atentado suicida contra una patrulla estadounidense en Hajaj, en el norte del país, donde otro atentado similar contra el convoy del director general de Salud, Saba Mohammed Amine, hirió a cuatro personas en Kirkuk.
Por otro lado, una persona murió y cuatro resultaron heridas durante la represión de fuerzas policiales contra una manifestación en Kirkuk, convocada en protesta por falta de combustible. El 18 de diciembre el gobierno iraquí decidió triplicar el precio del combustible, que hasta entonces se vendía con descuentos, lo que desató protestas en todo el país.
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