30 de octubre 2007 - 00:00

Irak: se quebró calma en un día sangriento

Bagdad (EFE, Reuters) - La relativa tranquilidad que se vivía en Irak desde el pasado setiembre se quebró ayer en una nueva jornada de violencia en la que al menos 40 personas murieron y se hallaron 26 cadáveres, la mayoría de ellos decapitados.

La mayor parte de las muertes se registró en la provincia de Diyala, uno de los feudos más importantes de Al-Qaeda en Irak y donde las tribus locales cooperan con el gobierno iraquí con el objetivo de expulsar a los combatientes de esa organización.

En el ataque más sangriento, 27 personas murieron y otras 22 resultaron heridas cuando un suicida subido a una bicicleta detonó el cinturón de explosivos que llevaba.

El estallido sorprendió a un grupo de personas que se congregaba frente a un centro de reclutamiento policial en Baquba, 65 kilómetros al nordeste de Bagdad, según fuentes policiales.

Las víctimas eran aspirantes a policías que estaban recibiendo un curso de entrenamiento en el centro situado en la plaza Echbilia, en el centro de la ciudad.

En esta misma ciudad, la policía encontró 20 cadáveres decapitados, al parecer, en un hecho reciente.

Asimismo, el Ejército iraquí liberó a ocho jeques de distintas tribus de la provincia de Diyala que habían sido secuestrados el domingo por un grupo de hombres armados tras haber participado en una reunión en Bagdad con responsables gubernamentales.

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    En el encuentro dialogaron sobre la reconciliación nacional y acerca de los medios necesarios para unificar esfuerzos entre las distintas tribus de Diyala con el fin de combatir a Al-Qaeda.

    Por otro lado, en la provincia de Salahadín, al norte de la capital, al menos siete personas murieron y otras 16 resultaron heridas en un ataque con un coche bomba. El ataque tuvo lugar cerca de un centro de procesamiento de harina, en las proximidades de la ciudad de Beiyi, unos 30 kilómetros al norte de Tikrit, capital de Salahadín.

    En la ciudad de Mosul, 400 kilómetros la norte de Bagdad, cinco civiles, cuatro de ellos miembros de una misma familia, murieron a causa de los disparos de hombres, informaron fuentes del ministerio interior.

    Las fuentes explicaron que tres mujeres y un hombre de una misma familia murieron cuando un grupo de pistoleros irrumpió en su domicilio y les disparó, en el barrio de Nínive, en el este de Mosul.
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