El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, aprobó la ubicación y el proyecto para la construcción de una nueva central nuclear en un lugar no revelado del país, anunció uno de sus principales asesores.
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En declaraciones divulgadas por una agencia de noticias local, Mujtaba Samareh Hashemi, señaló, sin aportar otros detalles, que la edificación de la misma se iniciará "en el momento en el que el mandatario dé la orden" definitiva.
"El presidente aprobó la ubicación propuesta para la nueva planta. El lugar para la construcción de otras plantas que el organismo iraní de la energía atómica planea levantar este año también ha sido certificado. Los planes para su edificación se hallan en proceso", señaló.
Ahmadineyad anunció el pasado 30 de octubre la decisión de levantar diez nuevas centrales nucleares, pese a las advertencias de la comunidad internacional, que acusa a Irán de falta de transparencia en su programa atómico.
La noticia se produce a escasas 24 horas de que Irán clausurara una conferencia internacional sobre desarme nuclear celebrada en Teherán en la que acusó a Estados Unidos de ser el principal causante de la proliferación de armas atómicas.
En una aparente réplica de la conferencia mundial convocada esta misma semana por el presidente norteamericano, Barack Obama, el régimen iraní logró congregar a una treintena de países para sugerir la creación de un grupo independiente con plenos poderes de la ONU que dirija y controle el desarme nuclear del mundo.
Asimismo, abogó por la reforma del "injusto" Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y la salida de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) de aquellos estados que hayan utilizado armas nucleares o amenacen con hacerlo.
Gran parte de la comunidad internacional, con EEUU a la cabeza, acusa al régimen iraní de ocultar, bajo su programa civil, otro de naturaleza clandestina y ambiciones bélicas, cuyo objetivo sería la adquisición de armas atómicas, alegación que Teherán niega.
El pulso se agravó el pasado 25 de septiembre, fecha en la que el presidente norteamericano, Barack Obama, denunció que Irán había iniciado "meses atrás y de forma clandestina" la construcción de una nueva planta nuclear bajo una colina cerca de la ciudad santa chií de Qom.
El Gobierno iraní reconoció el nuevo proyecto, pero afirmó que no había cometido irregularidad alguna ya que avisó al OIEA apenas cuatro días antes de que el mandatario hiciera su denuncia previo a la cumbre del G-20 celebrada en Pitsburg.