25 de febrero 2013 - 21:57

Irán y potencias retoman diálogo sobre programa nuclear

Irán y las grandes potencias retomarán este martes el diálogo sobre el programa nuclear iraní con negociaciones en Kazajistán en las que se espera que Teherán acepte una nueva oferta a cambio del alivio de las sanciones.

De las negociaciones, que se celebrarán en la ciudad kazaja de Almaty, participan el Grupo 5+1 -integrado por los cinco países del Consejo de Seguridad de la ONU con poder de veto (Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia) más Alemania- y una delegación iraní encabezada por el negociador Saed Jalili.

La Unión Europea (UE) se mostró hoy confiada en que Irán acceda a trabajar en base a la nueva oferta que le presentarán mañana las potencias y subrayó la necesidad de lograr ya avances concretos en las negociaciones con Teherán sobre su polémico programa nuclear.

"Hemos preparado una oferta buena y actualizada, que creemos que es equilibrada y supone una base justa para el diálogo constructivo", señaló Michael Mann, portavoz de la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, que lidera las negociaciones por parte del 5+1.

Según Mann, esa nueva propuesta incluye las "preocupaciones internacionales sobre la naturaleza del programa nuclear de Irán, pero también es sensible a ideas iraníes".

Ashton espera que la reunión de mañana sirva para lograr "negociaciones serias sobre pasos concretos" que permitan llegar más adelante a un "acuerdo global a largo plazo", informó la agencia de noticias EFE.

"Irán necesita comprender que hay una necesidad urgente de conseguir progresos concretos y tangibles", subrayó el portavoz con respeto a la cita en Kazajistán. "Esperamos que Irán aproveche esta oportunidad y venga a las negociaciones con flexibilidad y compromiso", insistió.

Mann no quiso avanzar ningún detalle de la oferta que las potencias presentarán a Jalili, quien ya adelantó que no aceptará "más deberes y menos derechos" en materia atómica que los recogidos en el Tratado de No Proliferación nuclear.

El Grupo 5+1 siempre insistió en que reconoce el derecho de Irán a hacer un uso pacífico de la energía nuclear, pero exige pruebas concretas de que detrás del programa no hay motivaciones militares.

Las últimas negociaciones, celebradas en Moscú en junio de 2012, se interrumpieron cuando las potencias reclamaron a Teherán que detenga el enriquecimiento de uranio al 20%, que ven como un posible paso previo al desarrollo de una bomba atómica.

A cambio, la UE ya dijo en varias ocasiones que estaría abierta a revisar su política de sanciones, que considera un instrumento para forzar a Irán a negociar y no "un fin en sí mismo".

Esas amplias sanciones, reforzadas varias veces el año pasado, incluyen embargos a las importaciones de petróleo y gas iraní y castigos en otros sectores como el financiero, el comercial o el de los transportes. Las severas medidas empujaron al país persa a una crisis económica.

El Grupo 5+1 teme que a mediano plazo, gracias a sus reservas de uranio y la tecnología acumulada, Irán fabrique uranio enriquecido a 90%, lo que le permitiría fabricar la bomba atómica.

Irán, por su parte, insiste en que enriquece el uranio solamente para un uso civil, hasta 5% para la producción de energía eléctrica y hasta 20% para alimentar su laboratorio de investigación médica.

Irán, país firmante del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), sostiene que ese acuerdo le permite enriquecer uranio.

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