Rafah (Reuters, AFP, EFE) - Israel, desafiando las condenas internacionales, incrementó ayer su ofensiva contra la localidad palestina de Rafah, en la Franja de Gaza, en la que ya es la incursión más sangrienta en al menos 4 años en esa zona.
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En los choques de ayer en Rafah -en Gaza- y en Cisjordania murieron 12 palestinos, entre ellas un niño de 3 años. Otra de las víctimas fue Khalid Abu Anza, líder del grupo terrorista Hamas en Rafah. También murió en Kalkilia, Cisjordania, Mazen Yassin, otro destacado líder de ese movimiento fundamentalista.
Las tensiones en la región se incrementaron aun más después de que una corte de Tel Aviv hallara culpable a Marwan Barghouthi, un líder de la rebelión palestina (Intifada), por planear ataques contra los israelíes. «Mientras la ocupación siga, la Intifada no cesará», dijo Barghouthi, de 44 años, tras el veredicto.
EE.UU., el principal aliado de Israel, reflejó un moderado disgusto con la dramática situación que se vive en Rafah cuando se abstuvo, en vez de usar su poder de veto, en la votación de una resolución condenatoria de las Naciones Unidas. El presidente George W. Bush exhortó al Estado judío a moderarse.
El ejército israelí comenzó hace cuatro días su incursión en el campo de refugiados de Rafah, después de que 13 soldados perdieran la vida en emboscadas la semana pasada. Según se afirma, el ejército busca en esa área (fronteriza con Egipto) túneles utilizados para contrabandear armas para la rebelión palestina. Testigos dijeron que las tropas demolieron unas 150 viviendas para ensanchar una franja de seguridad en la zona, algo condenado por la comunidad internacional y que ha dejado a cientos de palestinos sin hogar.
En las acciones de ayer, unos cuarenta tanques penetraron en el campo de refugiados de Rafah y más blindados fueron vistos dirigiéndose hacia allí, donde en los últimos días ya han muerto 42 palestinos.
En el que acaso sea el entredicho más duro con un representante de la comunidad internacional, Israel rechazó ayer «con náuseas» las acusaciones del jefe de la diplomacia irlandesa, Brian Cowen, cuyo país preside actualmente la Unión Europea, que había denunciado el «desprecio irresponsable» por la vida humana manifestado por el ejército en Rafah. «El embajador de Irlanda en Israel, Patrick Hennessy, fue convocado al Ministerio de Relaciones Exteriores para una entrevista durante la cual se le informó que Israel rechaza con náuseas la declaración de la Presidencia irlandesa de la UE», afirmó un comunicado del ministerio.
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