Lod, foco de violencia desatada: templos quemados, ataques callejeros y toque de queda

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"Perdimos el control de la ciudad", denunció el alcalde. Los disturbios se repiten en varias localidades. El presidente israelí, Reuven Rivlin, denunció que se producen "pogromos".

Lod - Judíos debieron retirar ayer rollos de la Torá de una sinagoga incendiada y automóviles quemados se alineaban en las calles cercanas a la ciudad israelí de Lod, étnicamente mixta y golpeada por la violencia.

Esta fue producto de actos de árabes indignados por los ataques aéreos a Gaza -denunciados como “imperdonables” por el presidente Reuven Rivlin- y también de agresiones de judíos a transeúntes árabes. Ante ese escenario, la policía declaró el toque de queda nocturno y desplegó refuerzos fuertemente armados.

En otras zonas pobladas por el 21% de la minoría árabe de Israel, banderas palestinas adornan postes de electricidad y cientos de residentes han acudido a las protestas, a veces enfrentándose con la Policía o con residentes judíos.

“Perdimos el control de la ciudad y de las calles”, dijo el alcalde de Lod, Yair Revivo, tras los enfrentamientos nocturnos en los que murió de un disparo un habitante árabe de la ciudad, asesinato por el que fueron detenidos dos sospechosos judíos.

Decenas de personas fueron arrestadas en Lod y en ciudades de fuerte presencia árabe del centro y el norte de Israel, entre ellas Umm al-Fahm, en la frontera con Cisjordania, y Jisr al-Zarqa, en la costa mediterránea.

En Lod, hombres llevaban rollos de la Torá por el patio ennegrecido y lleno de escombros de una sinagoga incendiada. El presidente Rivlin describió los acontecimientos en términos que recuerdan el antisemitismo en el extranjero.

“El espectáculo del pogromo en Lod y los disturbios en todo el país por parte de una turba árabe incitada y sedienta de sangre es imperdonable”, dijo, y calificó el enarbolamiento de la bandera palestina por los manifestantes como “un ataque brutal a la coexistencia” de musulmanes y judíos.

La minoría árabe de Israel -palestina por herencia, israelí por ciudadanía- desciende en su mayoría de los palestinos que vivieron bajo el dominio colonial otomano y luego británico y que permanecieron en Israel tras la creación del país en 1948.

La mayoría son bilingües en árabe y hebreo y tienen un sentimiento de parentesco con los palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza ocupadas. Suelen quejarse de discriminación sistemática y de un acceso injusto a la vivienda, la salud y los servicios educativos.

Ibrahim, concejal árabe del municipio de Lod, dijo que “lo que está ocurriendo es un levantamiento en ciudades como Ramle, Lod, Jaffa, Acre y Haifa”. En esa tónica, calificó los sucesos de Gaza y Jerusalén como una “línea roja” para los árabes.

En la ciudad costera de Acre, Uri Buri, un restaurante de propiedad judía, fue incendiado y algunos residentes árabes dijeron que tenían miedo de salir de sus casas. En Jaffa, cerca de Tel Aviv, los manifestantes árabes se enfrentaron a la Policía que disparó granadas de estruendo para dispersarlos.

Agencia Reuters

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