Roma (ANSA, EFE, El Mundo) - Los italianos comenzaron ayer a votar en un referendo que terminará hoy sobre fecundación asistida y la investigación científica con embriones, en un clima de fuerte polémica e incierto en torno al quórum necesario tras el llamado a la abstención de la Iglesia y parlamentarios.
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Mientras informes preliminares de participación arrojaban cifras magras, la izquierda se mostraba optimista de lograr el necesario 50% para que la consulta sea válida.
Los electores deben decidir si derogan o no cuatro puntos de la Ley 40, aprobada en 2004, considerada la más restrictiva de Europa en materia de procreación asistida.
Los puntos establecen: considerar el embrión como ser humano desde la concepción; impedir a parejas estériles recurrir a la donación de óvulos o espermatozoides de terceros; crear «in vitro» un máximo de tres embriones e implantarlos todos en el útero materno, sin un diagnóstico preliminar, y prohibir las investigaciones sobre células estaminales embrionales.
La campaña del Sí a las derogaciones estuvo a cargo del centroizquierda y del Partido Radical, mientras la coalición de La Margarita dio libertad de conciencia a sus afiliados, y su líder, Francesco Rutelli, dijo que se abstendrá. Por el lado del centroderecha, el tema dividió las aguas entre laicos y católicos.
Así, los presidentes de ambas cámaras parlamentarias se encolumnaron detrás del pedido de abstención lanzado por la Conferencia Episcopal Italiana y el propio papa Benedicto XVI. Mientras, el derechista vicepremier de Alianza Nacional, Gianfranco Fini, concurrió a votar junto con su familia, luego de sorprender con el anticipo de que sólo votaría contra la donación de espermas u óvulos y afirmativamente en los otros tres casos.
El presidente Carlo Azeglio Ciampi, junto a su esposa Franca, fue aplaudido por los votantes cuando se presentó a las 10.20 hora local para sufragar en una escuela estatal de Roma. En tanto, persistía ayer la incógnita sobre la actitud que adoptará el jefe del gobierno, Silvio Berlusconi.