23 de abril 2007 - 00:00

Izquierda y derecha moderada a segunda vuelta el 6 de mayo

Más allá de lo obvio (ganó Nicolas Sarkozy y enfrentará en segunda vuelta dentro de dos semanas a Ségolène Royal), las elecciones presidenciales de ayer en Francia dejaron varias conclusiones. Por encima de los 5 puntos de ventaja que obtuvo el conservador, queda claro que hay muchos más votos para pescar en el centroderecha que en la izquierda. Los primeros sondeos para el ballottage le dan al oficialista una ventaja de 8 puntos: los franceses son conscientes de que para salir del estancamiento deberán seguir políticas liberalizantes como las defendidas -con matices, claro- tanto por Sarkozy como por su retadora.

Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal.
Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal.
París (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El conservador Nicolas Sarkozy y la socialista Ségolène Royal protagonizarán el duelo final por el Elíseo el próximo 6 de mayo, tras superar ayer la primera ronda de las elecciones presidenciales, en la que los franceses acudieron masivamente a las urnas.

Privados hace cinco años de una confrontación entre derecha e izquierda, los franceses optaron ayer por los abanderados de las dos grandes familias políticas, pero también es significativo que hayan dado un destacado tercer lugar al centrista François Bayrou. Fue una jornada histórica en la que casi cuarenta millones de franceses, 84,5% del padrón, acudieron en masa a votar.

Sarkozy, candidato y presidente de la conservadora y gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP), cosechaba 31,06% de los votos y Royal 25,76%, con más de 97% de las mesas escrutadas.

Tras conocerse los primeros resultados, ambos postulantes lanzaron inmediatamente sus campañas para suceder a Jacques Chirac. Exultante, Sarkozy, de 52 años, dio las gracias a los «millones» de votantes que le dieron su apoyo e instó a «todos los franceses de buena voluntad», cualesquiera que sean sus « orígenes, creencias y partidos» políticos, a «unirse» a él para «construir juntos» la « república fraternal», que es su «nuevo sueño francés».

Consciente del temor que suscita entre muchos y de su etiqueta de «ultraliberal» -algo que causa alergia a los franceses más tradicionalistas-, el ex ministro de Interior dijo a los «temerosos del futuro y los más vulnerables» que quiere «protegerlos» contra «la violenciay delincuencia», pero también contra «la competencia desleal, las deslocalizaciones, la degradación de sus condiciones de vida y la exclusión».

Desde Melle, en su feudo de Poitou-Charentes (oeste), Royal, de 53 años, tendió la mano a todos los que comparten su idea de que es «no sólo posible sino también urgente dejar un sistema que ya no funciona».

«Nuestra victoria es posible», recalcó la primera mujer con posibilidades de alcanzar el Elíseo y que recibió 25,63% de los sufragios, con lo que superó lo hecho por el socialista Lionel Jospin en 1995. Y, sobre todo, borró para su Partido Socialista la traumática humillación que fue la eliminación de Jospin por el ultraderechista Jean Marie Le Pen, hace cinco años.

  • Gran perdedor

    Le Pen, de 78 años y que libró su quinta y previsiblemente última competencia presidencial, fue el gran perdedor de la jornada, ya que alcanzaba apenas 10,56% de los votos. Visiblemente decepcionado por no haber podido repetir su éxito de 2002, el líder del Frente Nacional vaticinó que la «euforia» democrática de ayer «no durará demasiado», y agregó que se equivocó al enfocar su campaña en la situación económica.

    Aunque no se calificó, como ambicionaba, para la segunda vuelta, Bayrou, líder y postulante de la centrista Unión por la Democracia Francesa (UDF) no parecía derrotado. Entre los aplausos de sus seguidores, dijo que quiere poner sus votos (18,54%) al servicio de «una política nueva» y una «idea de cambio».

    «Hay, por fin, un centro en Francia (...) amplio, fuerte e independiente, capaz de actuar y de hablar más allá de las fronteras (políticas) de antes», dijo Bayrou, de 56 años, quien no se pronunció sobre a quién apoyará en la segunda vuelta.

  • Crucial

    El posicionamiento de los votantes de Bayrou, quien durante la campaña, al margen de su llamamiento a un gobierno de «unión nacional», atrajo a franceses temerosos de Sarkozy y decepcionados por Royal, será crucial para inclinar la balanza del 6 de mayo.

    Media docena de aspirantes izquierdistas, entre comunistas, ecologistas, trotskistas y antiglobalización, dejaron claro que respaldarán a la representante socialista.

    Entre todos ellos suman aproximadamente 11%, que se añade al 25% obtenido por Royal.

    En el otro bando ideológico, que suma 15% de votos, hubo menos definiciones, empezando por Le Pen, quien dijo que anunciará el 1 de mayo si recomienda el voto a uno de los candidatos, mientras que su hija Marine, que es dirigente del Frente Nacional, subrayó que sus votos «no se venden», una manera de ganar tiempo mientras llega un eventual mensaje de Sarkozy. Otros candidatos evitaron dar indicaciones a sus seguidores.
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