Juró Ortega y busca atenuar temores al viejo sandinismo

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Managua (AFP, ANSA, EFE, Reuters) - Entre promesas de lucha contra la extendida pobreza y el recuerdo de una primera gestión que dejó al país en ruinas, el ex guerrillero sandinista Daniel Ortega asumió ayer el poder de Nicaragua, 17 años después de haberlo perdido en las urnas, tras jurar el cargo y recibir la banda presidencial, en una ceremonia a la que asistieron 14 jefes de Estado y de gobierno, 61 delegaciones de todo el mundo y cerca de 300.000 simpatizantes.

Vestido con camisa blanca y pantalón negro, Ortega, de 61 años, recibió la banda presidencial que su antecesor, Enrique Bolaños, había entregado previamente al presidente de la Asamblea Nacional (Congreso), René Núñez. «Sí, juro», dijo el flamante presidente al comprometerse a respetar la Constitución, mientras se disparaba una salva de honor de 21 cañonazos.

Al cierre de esta edición se esperaban sus primeras definiciones que, según sus allegados, girarían en torno a la necesidad de combatir la pobreza aunque -a diferencia de su primer gobierno-sin confrontar con EE.UU.

  • Compromiso

    La ceremonia de investidurade Ortega, realizada en la Plaza de los Países No Alineados de la capital nicaragüense, con la asistencia de las autoridades locales, se inició cerca de hora y media más tarde de lo previsto debido al retrasodel venezolano Hugo Chávez, quien también ayer inició un nuevo mandato en su país.

    La vuelta de Ortega, que ganó con sólo 38% de los votos por la división de los sectores moderados y que gobernó durante toda la década del 80 luego de derrocar al dictador Anastasio Somoza, sumaría un nuevo aliado izquierdista para Chávez.

    Pero el Ortega que vuelve al gobierno no es el mismo de los viejos tiempos.
    Después de varios gobiernos de derecha, el sandinista ha cambiado su discurso marxista y antiestadounidense por uno de paz y reconciliación, intentandoalejar fantasmas de la guerra-civil, que dejó 30.000 muertos.

    «Nuestro compromiso es el trabajo, la paz y la reconciliación», repitió el martes Ortega al recibir a las delegaciones extranjeras que llegaron para su asunción.

  • Respeto

    A diferencia de su anterior período en el poder en el que se sucedieron confiscaciones a propiedades y la política económica desordenada llevó al país a la hiperinflación, el líder sandinista asegura ahora que respetará a los inversores y la propiedad privada en un país donde 80% de sus 5,1 millones de habitantes vive en la pobreza.

    Desde su elección, Ortega no ha perdido ocasión para intentar tranquilizar a Estados Unidos, que durante el primer gobierno sandinista (1979-90) instigó y financió a grupos opositores -los « contras»- para derrocarlo, y que hizo todo lo posible para evitar su regreso al poder.

    El nuevo presidente intentó además calmar a inversores y empresarios, a 62% del pueblo nicaragüense que no lo votó por miedo a una vuelta al pasado belicoso, y a los organismos financieros internacionales.
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