Néstor Kirchner anunció ayer que enviará a Bolivia un funcionario «no político» para seguir de cerca la crisis de esa nación y mantenga informado al país desde la embajada.
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Por ahora ésa será la única intervención directa que el país tiene prevista en la crisis política generada en Bolivia por la nueva y polémica Ley de Hidrocarburos, que podría complicar en breve la provisión de gas, tanto de Brasil como de la Argentina, más allá de continuar apoyando al presidente Carlos Mesa. Rafael Bielsa definió que no está en las hipótesis de hoy de la Cancillería la posibilidad de un golpe de Estado y ratificó que la Argentina intervendrá sólo a pedido del gobierno boliviano.
Dentro de sus múltiples declaraciones del día, el Presidente dedicó un buen rato a analizar la preocupante situación boliviana: «El gobierno argentino sigue de cerca la delicada situación institucional que atraviesa Bolivia y analiza la posibilidad de colaborar junto a Brasil. Tiene un muy buen presidente, que es Mesa, y me preocupa porque es un país hermano que quisiéramos ver con un orden institucional y una democracia consolidada», dijo en una entrevista radial. Aunque deja en claro en todo momento su apoyo a Mesa, el gobierno, de todas formas, sigue de cerca la situación institucional por las consecuencias que la crisis podría traer a la Argentina en materia energética: «Dios quiera que los bolivianos encuentrenla unidad nacional y la gobernabilidadplena que necesitan», dijo ayer el Presidente. Kirchner eligió definir su estado como de preocupación -aunque dentro de la Casa de Gobierno se analiza la situación casi con espanto- en relación con la crisis que atraviesa el vecino país, a una semana de la aprobación de la Ley de Hidrocarburos y en medio de fuertes protestas en todo su territorio.
• Seguimiento
Esa preocupación se tradujo en el envío de ese funcionario «no político» para que siga de cerca lo que ocurre en el país vecino y mantenga contactos permanentes desde la embajada. El canciller Bielsa también aseguró ayer que el gobierno nacional no maneja «como una hipótesis inminente» un eventual golpe de Estado, «si se entiende como la intervención de las Fuerzas Armadas en la interrupción del proceso institucional», según definió.
Bielsa también confirmó lo que Kirchner había anticipado: la existencia de contactos con Brasil para intervenir de forma conjunta en caso de un pedido del gobierno boliviano, «sólo en la medida en que el país hermano así lo solicite», insistió.
Señaló, además, que el gobierno argentino se mantiene en permanente contacto con Brasil, país que decidió enviar a Marco Aurelio García, asesor de política exterior del presidente Lula da Silva.
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