Los 700 mil dólares que el gobierno de Ariel Sharon ofrecerá, según la prensa israelí, a cada familia de colonos ubicados en Gaza como compensación de su evacuación, pueden ser decisivos a la hora de convencerlas de la conveniencia del traslado.
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Contrariamente a lo que se cree, una mayoría de los casi 200 mil judíos que eligieron vivir en asentamientos en Gaza y Cisjordania, rodeados de poblaciones palestinas y debiendo movilizarse en caravanas militares cada vez que desean dejar sus poblaciones, lo hizo por causas económicas y no religiosas. Fueron gobiernos israelíes, entre ellos el de Sharon, los que fomentaron los traslados a las colonias con diferentes incentivos impositivos.
El viceministro de Defensa, Zeev Boim, admitía hace poco ante este diario que a una mayoría de los habitantes de los asentamientos se la podría convencer con diferentes beneficios, «las familias deben ser recompensadas», y evaluó que «hay un núcleo duro de 10 o 15 por ciento que ofrecerá mayor resistencia» por motivaciones religiosas. El sorpresivo anuncio de Sharon sobre el retiro de Gaza, que seguramente va a modificar el mapa político israelí si se lleva a cabo, va en sintonía con el propósito de separar de facto, muro de por medio, a ambas poblaciones, más allá de la opinión internacional e incluso de la de los palestinos.
Gaza es un caso testigo para otra empresa mucho mayor y desafiante, que es evacuar partes importantes de Judea y Samaria (Cisjordania) en donde viven unos 170 mil judíos. Allí hay asentamientos que son en realidad ciudades, como Ariel, con 17.000 habitantes.
• Costo
La franja del Sur (Gaza) alberga-buena parte del «núcleo duro» que describía Boim, entre otros motivos, porque algunas colonias se asentaron allí luego de ser desalojadas del Sinaí a comienzos de los '80 tras los acuerdos de Camp David con Egipto.
Los 780 millones de dólares que le costarían al Estado israelí indemnizar a unas 1.200 familias (hay 7.500 judíos en la Franja de Gaza) pueden complicar cualquier presupuesto de un país, pero los costos de la recesión que soportan israelíes y palestinos desde setiembre de 2000, cuando se inició la Intifada, son mucho más significativos.
Luego de un crecimiento sostenido en torno a 6% anual durante los '90, Israel entró en un peligro de «argentinización», un neologismo utilizado en el país asiático y en todo el mundo, en los casos más disímiles, como sinónimo de una debacle económica catastrófica. Israel afronta la peor de sus crisis, con una tasa de desocupación cercana a 15% y 40% de los asalariados con ingresos menores a 700 euros. Está claro que la evacuación de Gaza no significa en sí misma una solución, pero confirma un rumbo que al menos a los israelíes, hastiados del conflicto, los satisface, aunque como mal menor. Al menos 59% de la población apoya el plan Sharon, según un sondeo del diario «Yediot Aharonot».
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