La guerra que mantienen Powell y Cheney dentro de la Casa Blanca
-
El gasto de EEUU en la guerra contra Irán hubiera salvado a 87 millones de personas, según la ONU
-
"Hagan lío" y otras frases del papa Francisco a un año de su muerte
La Casa Blanca tenía miedo de que el secretario de Estado se enterara por Bandar de todo el plan. Por eso, Bush se lo explicó a Powell, en un diálogo que, según Woodward, apenas duró 12 minutos.
En la conversación, el presidente dejó claro a su secretario de Estado que no tenía nada que hacer o decir. «Sólo quería que lo supieras», le dijo. Y, cuando Bush le preguntó: «¿Estás conmigo?», el disciplinado militar que es Powell replicó: «Lo haré lo mejor que pueda. Sí señor, lo apoyo. Estoy con usted, señor presidente».
La guerra estaba decidida, y EE.UU. tenía su objetivo muy claro. La única condición que Bandar puso al apoyo saudita a las operaciones militares fueron garantías de que Saddam Hussein sería derrocado. Cheney no se anduvo por las ramas: «Príncipe Bandar, cuando empecemos esto, Saddam está frito». Según Woodward, la dureza de Cheney asombró a su viejo amigo Donald Rumsfeld.
Bush sólo pidió consejo a un miembro de su gabinete: la consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice. Según Woodward, poco después del Año Nuevo de 2003, el presidente le dijo: «¿Qué piensas? ¿Debemos hacerlo?».
«Sí -contestó Rice-, porque no sólo está en juego la credibilidad de EE.UU. Está en juego la credibilidad de todos si este gángster [Saddam] puede otra vez derrotar a la comunidad internacional.»
Bush estaba decidido a freír a Saddam (término de Cheney) en enero, aunque esperó a marzo por el temor a que Blair perdiera el poder por apoyar a EE.UU.
El enfrentamiento alcanza tonos de visceralidad difíciles de imaginar. Cheney y Powell no se hablan, según Woodward, aunque en el pasado sólo se gritaban.
Con «Plan of Attack», Woodward parece haber recobrado parte del espíritu crítico que perdió hace una década, cuando publicó «The Commander», una hagiografía de Powell, a la que siguieron otras como «Bush at War», que parece la historia oficial del 11-S y la guerra de Afganistán. En su nuevo libro, el periodista realiza una disección similar de la administración Bush a la que hizo en 1987 en su libro «Veil» sobre el escándalo «Irán-contras». Woodward revela la guerra interna entre los «neoconservadores» de Cheney y Wolfowitz, por un lado, y los moderados de Powell y su «número dos» y amigo Richard Armitage, por otro.



Dejá tu comentario