Madrid (ASN) - La visita que emprenderá a partir de mañana Juan Pablo II a España encuentra a los políticos locales envueltos en una paradoja, debido a la guerra contra Irak. La férrea oposición al ataque a Bagdad de parte del Vaticano distanció al gobierno de José María Aznar de Su Santidad, a pesar de que en el oficialista Partido Popular (PP), de tradición demócrata cristiana, hay sólidos vínculos con la jerarquía católica e importantes miembros adscriben al Opus Dei. En cambio, los partidos de izquierda PSOE e Izquierda Unida, de tradición anticlerical, creen que reciben a un aliado y hasta proponen condecorarlo. El papa Juan Pablo II llega mañana a Madrid para una visita de dos días a la capital de España durante la cual canonizará a cinco religiosos españoles, y está previsto un masivo encuentro con jóvenes en la zona de Cuatro Vientos. Izquierda Unida buscó molestar al gobierno y pidió en el Congreso que se le otorgue al Papa la Gran Orden de Isabel la Católica «por su enérgica condena a la guerra contra Irak». «Su exhortación a los jefes de gobierno de España, el Reino Unido y Estados Unidos representó un punto de referencia para los ciudadanos de distintos países de la Tierra», argumentó el bloque opositor.
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Otro tema que provocó una semi ruptura entre el gobierno de Aznar y la Iglesia Católica local es el conflicto en el País Vasco. Los obispos del País Vasco son considerados por el gobierno «blandos» a la hora de condenar a la banda terrorista ETA, y en el oficialismo creen que la jerarquía católica vasca arrastra a sus pares del resto de España. Los jefes católicos de San Sebastián, Bilbao, Alava y Navarra se oponen a la ilegalización del partido radical vasco Batasuna promovida por Aznar.
Ayer un total de 530 sacerdotes vascos enviaron una carta a Juan Pablo II, en la que afirman que el reconocimiento del derecho de autodeterminación del País Vasco permitiría resolver el contencioso vasco. «Nuestro pueblo sabe que la raíz más profunda de sus problemas políticos y de las graves expresiones violentas está en el conflicto producido por la falta de reconocimiento de nuestros derechos colectivos», sostiene el documento publicado en los diarios vascos «Deia» (nacionalistas moderados vinculados al gobernante PNV) y «Gara» (cercano a los independentistas de la ETA). El Partido Nacionalista Vasco también tiene su origen en la Democracia Cristiana, y fue expulsado de esa internacional a instancias del PP.
«Esta situación puede resolverse por caminos de diálogo y negociación, de respeto y de expresión libre de todas las opciones, y sobre todo, por el ejercicio de la decisión libre de este pueblo de vivir sin imposiciones», añade la carta.
Esta interpretación, en línea con posiciones de avanzada entre los soberanistas vascos, es diametralmente opuesta tanto a la del gobierno e incluso de los socialistas (PSOE).
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